jueves 02 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

El Futuro de la Democracia

Esa explosión de candidaturas muestra que no hay partido que las aglutine, sino facciones. Tampoco hay programas o proyectos de gobierno de parte de los precandidatos.
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Recuerdo al profesor Norberto Bobbio en sus apuntaciones sobre el futuro de la democracia -que tiene plena vigencia en la actualidad- cuando afirmaba que en el mundo actual esta no goza de cabal salud. En efecto, concebir las democracias contemporáneas en términos de madurez y auto-realización del individuo es ubicarse en el plano de lo ideal. Creer que cada cual responde a las obligaciones que tiene no solamente con sus líderes y la sociedad sino también consigo mismo es mera especulación. Las predicciones de Tocqueville también son bastante afirmativas: “Tratase de rebaños de animales tímidos e industriosos cuyo pastor es el gobierno, un gobierno que podría parecerse al poder paterno, si como aquel tuviera como objeto preparar a los hombres para su edad viril, pero, todo lo contrario, busca fijarlos irrevocablemente en su infancia”. De aquí que la palabra Democracia no sea sino un fenómeno encubridor de una realidad política que requiere de la pasividad de todos los que están bajo su imperio. No hablamos solo de indiferencia política, estamos haciendo alusión a una experiencia histórica bastante curiosa ya que lleva la marca del analfabetismo político.

Ese analfabetismo es el que se aprovecha en sociedades como la nuestra para someter a los ciudadanos al capricho de los caciques y gamonales. También se genera especial desconcierto en la masa poblacional, el desorden político que crean los diferentes grupos cada uno de ellos con un sinnúmero de candidatos, que no hacen más robusta la democracia, sino que confunden al electorado. Esa explosión de candidaturas muestra que no hay partido que las aglutine, sino facciones. Tampoco hay programas o proyectos de gobierno de parte de los precandidatos. Lo que hay en este momento en Colombia es un salpicón de mediocridades, con algunas excepciones, muy pocas por cierto. Necesariamente existen fuerzas y móviles ocultos que determinan esas actitudes en materia política. Es incomprensible entonces, tratar de entender porque las gentes no reaccionan como cuando ocurre hoy en este país las circunstancias políticas, económicas y sociales no satisfacen sus expectativas. Si se sigue recorriendo ese camino podemos hablar de un no futuro de la democracia.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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