jueves 14 de octubre de 2021 - 12:00 AM

El Orden Político

En Colombia existe una evidente inestabilidad política que se refleja no solo en la ausencia de poder y autoridad sino también en la falta de credibilidad en las ramas del poder público
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Repasando la obra de Samuel P. Huntington, “El Orden Político en las Sociedades en Cambio”, encuentro que muchas de las tesis que él planteó hace casi cinco décadas, mantienen plena vigencia y tienen cabida en estas sociedades. Lo que él consignó en este estudio fue su preocupación por la estabilidad política. Para ello sondeó las condiciones en que puedan alcanzar esa meta las sociedades que experimentan cambios económicos y sociales, veloces y desordenados. Para el autor, el vacío de poder y autoridad que existen en tantos países en modernización, puede ser llenado temporalmente por un liderazgo carismático o por la fuerza militar. Pero solo la organización política puede llenarlo en forma permanente. Ello plantea un dilema: o bien las élites establecidas compiten entre si para organizar a las masas por medio del sistema político existente, o las élites disidentes las organizan para derribar ese sistema. De aquí concluye que en el mundo moderno el que organiza su política es el que controla el futuro.

Pues bien, en Colombia existe una evidente inestabilidad política que se refleja no solo en la ausencia de poder y autoridad sino también en la falta de credibilidad en las ramas del poder público. Si nos referimos al Congreso y sus ejecutorias, el 95% de los ciudadanos tienen opinión desfavorable de él, lo cual es preocupante y negativo pues allí se encuentra la representación popular que da una pauta de como va el país. En cuanto a la rama ejecutiva, se evidencia la carencia de un líder carismático que aglutine a la comunidad alrededor de unos propósitos colectivos. La gente está a la expectativa de que por lo menos se cumpla el programa de gobierno, pero pasa el tiempo y muchos proyectos anunciados no se realizan. En lo que atañe a la judicial, la inmensa mayoría de las personas consideran que es deficiente y la inseguridad va a la delantera. La Constitución de 1991 buscó un orden político pero no se han encontrado los dirigentes que logren consolidarlo. Por ello, el ciudadano se encuentra en un limbo y no sabe a donde dirigirse. Esa es nuestra democracia.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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