jueves 03 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

El perfil nacional

Nuestro comportamiento lo marca el momento histórico que se vive y en verdad en la hora de ahora, son múltiples las circunstancias que generan expectativas y preocupación: el referendo y la reelección presidencial; la elección del Fiscal General de la Nación; los comicios electorales del próximo año; las investigaciones sobre para-política y falsos positivos que adelanta la Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia; la crisis con Venezuela; el desajuste de la economía y el alto índice de desempleo; la crisis humanitaria que ha generado el desplazamiento forzoso; los altos niveles de inseguridad en las ciudades y la aparición de nuevas bandas delincuenciales, etc. El mapa nacional como se observa no es nada halagador, faltándonos por reseñar muchos más asuntos de interés colectivo.

A pesar de esto y precisamente para conjurar esto, seguimos siendo optimistas, miramos el futuro con ilusión, creemos que no se ha perdido la esperanza, 'at spes non facta'. El escenario para vencer estos temores es nuestra democracia, una democracia cuyos patrones culturales provienen de la Grecia Clásica, asimilada por nuestro Estado de Derecho. La identificación entre individuo-Sociedad-Estado, era el fundamento de la Polis griega.  El nexo entre el ciudadano y el Estado no era solamente jurídico o intelectual, era el pertenecer y realizarse a través de éste. El Estado constituía la expresión del ser.   No se concebía al Estado sin ciudadanos libres y soberanos, capaces para el pleno ejercicio del poder. La democracia era la expresión perfecta de la Polis, pues en ella se manifestaba la soberanía del pueblo.  Por ello podemos afirmar que los ciudadanos a través del Estado siempre buscaremos defender parámetros como el orden, la legalidad y la igualdad para salir adelante de encrucijadas momentáneas. No creemos como ocurre en otras naciones que seguramente enfrentan retos similares, que el camino para solucionar los problemas propios de toda sociedad, sean el totalitarismo o la dictadura, la supresión de las libertades o el sojuzgamiento de los ciudadanos, o apelar a filosofías políticas trasnochadas que han demostrado su fracaso en regímenes que ya completan varias décadas en el poder y que han convertido a sus pueblos en ejemplo de miseria y pobreza y no de desarrollo y progreso. El perfil nacional, por lo tanto, estará enmarcado por el pensamiento de nuestros más importantes íconos de la historia como Bolívar y Santander que entendieron cómo si las armas nos habían dado la independencia, las leyes nos darían la libertad.

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