jueves 07 de julio de 2022 - 12:00 AM

El salto social

Cuando el presidente electo Gustavo Petro Urrego en su discurso al celebrar su victoria plantea que su gobierno será de un contenido social evidente, ello se traduce en que su propósito apunta a que los colombianos vivan mejor buscando cerrar las brechas e inequidades, haciendo realidad -no sabemos en que medida- lo previsto en el artículo 13 de nuestra Constitución Política que consagra el derecho fundamental a la igualdad. Este mandato prevé que todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, es decir, que en Colombia no deben existir desiguales legalmente. En Colombia lo que es de fácil comprobación es que hay unos más iguales que otros, y esto ha perdurado desde la Colonia.

En esta sociedad existe discriminación para gozar de los mismos derechos, libertades y oportunidades, pues no ha sido posible la meta final que se propone Petro: formar un nuevo ciudadano.

Las castas familiares enquistadas en el manejo del poder político del Estado; la concentración exagerada de la riqueza en pocas manos; el monopolio de los medios de comunicación; el no poder opinar diferente a los demás –el delito de opinion-; el no tener acceso a la educación y a los servicios de salud, etc, son algunos ejemplos de que ese derecho ha sido mero romanticismo, sin que los gobiernos hasta ahora hayan podido promover las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva.

La historia nos enseña que solo hasta la mitad del siglo pasado, cuando se generaliza el sentimiento de que la igualdad no es un punto de partida sino una finalidad, y que la sociedad no es un hecho natural, ni naturales las diferencias que de ella resultan, se opera en el mundo jurídico un cambio de significado del principio de igualdad.

Estamos en medio del fragor de una tempestad social, y persisten condiciones aberrantes de inequidad. Este nuevo gobierno debe saber que tanto para Aristóteles como para Platón, la teoría de la justicia, es inseparable de la teoría de la política: el gobierno justo.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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