jueves 23 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Embaucadores

Estas personas han hecho uso del poder indignamente cuando lo han disfrutado. Han utilizado maniobras torticeras para su beneficio o el de sus alzafuelles o áulicos.

Existe un comportamiento perverso de una parte de los ciudadanos que ha hecho lamentable carrera en nuestro medio. Consiste en apoyar sin pudor a ciertas personas para cargos de elección o nombramiento, a sabiendas de que sobre ellas existen antecedentes penales y disciplinarios que los inhabilitan, olvidando que desde esas posiciones públicas se toman trascendentales decisiones que benefician o afectan al conglomerado social. Por fortuna los medios de comunicación entre los que se destaca Vanguardia denuncian públicamente esas circunstancias anómalas que enturbian cualquier proceso, las informan a la ciudadanía de manera extensa y con pruebas, para impedir que la comunidad sea engañada por individuos inescrupulosos que aspiran a reelegirse o atornillarse en los cargos públicos.

Hay otra descalificación que no es objetiva, pero que debemos tener presente porque tiene igual importancia. Es la sanción moral para ciertos personas que se arropan con un falso manto que al parecer los protege impunemente. Estas personas han hecho uso del poder indignamente cuando lo han disfrutado. Han utilizado maniobras torticeras para su beneficio o el de sus alzafuelles o áulicos. Han maltratado a quienes no son de su estrecho círculo, conductas todas que hábilmente han camuflado para que no se tipifiquen dentro de la normatividad legal y así sagazmente escabullirse de las sanciones respectivas.

El argumento malévolo o pueril que esgrimen sus admiradores para respaldarlos, es el de que a pesar de que hay suficientes indicios para dudar sobre su recta conducta en sus actividades personales o profesionales, “son muy inteligentes, muy preparados y manejan un discurso muy convincente”. A esas personas en época preelectoral como la de ahora es bueno recordarles que nada imita mejor a la inteligencia que la pillería. ¿O es que acaso alguien duda en este país que los grandes desfalcos en el sector público; los contratos amañados en importantes licitaciones de megaobras; los dineros sucios del narcotráfico o la corrupción, entrometidos en las entidades del Estado, son manejados por mentes privilegiadas? Por supuesto que no.

Nota: Por vacaciones de su autor esta columna volverá a aparecer el 20 de enero de 2022. Feliz Navidad y Año Nuevo.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad