jueves 11 de abril de 2019 - 12:00 AM

Estado mentiroso y faltón

Es el calificativo que amerita nuestro Estado después de analizar las declaraciones de dos eminentes académicos e historiadores, Jorge Orlando Melo autor de la Historia Mínima de Colombia y Marco Palacios, gestor de múltiples publicaciones referidas a temas controversiales de nuestra Nación. Ellos nos ilustran sobre las causas de la polarización, la animosidad que se percibe en el ambiente, matizada de odios y rencores, y la ausencia de liderazgo. En efecto, quienes detentan el poder asumen unas conductas que no son ejemplo para los ciudadanos de este país, en medio de las crisis que se están padeciendo en el actual momento histórico.

El primero de los nombrados ha expresado con claridad que “las mentiras han sido parte de nuestra historia política”, por ello se ha llegado a una evidente desaparición del discurso político en Colombia. Agrega que “el temor siempre ha sido una herramienta electoral poderosa. De ahí la razón de muchas exageraciones, rumores y mentiras”. Por su parte, el profesor Palacios al ser interrogado sobre los últimos acontecimientos que han afectado la vida normal de los colombianos con ocasión de protestas, cierres y taponamiento de vías liderados por la Minga Indígena en algunos departamentos, advierte que todo esto ocurre no sólo ahora, sino de antaño, al encontrarnos frente a un Estado faltón que incumple sus compromisos, irrespeta las minorías y birla la continuidad a los programas para atender sus necesidades básicas.

Por ende, así el presidente Iván Duque haya sido tan vehemente al afirmar que no se tolerarán nuevos bloqueos o atentados contra la seguridad ciudadana, nos asisten dudas de que esos comportamientos arbitrarios y reprochables no puedan volver a repetirse en cuanto lo acordado no se cumpla en los plazos convenidos. Los colombianos debemos convencernos que a nuestros dirigentes por estos tiempos les ha resultado más difícil saber en qué consisten sus deberes, que cumplirlos. Ya no hay protagonistas del devenir público a quienes creerle, sólo hay un coro de promeseros en el ejercicio de la función estatal porque la memoria es evidentemente una de las prófugas de la política.

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