jueves 11 de marzo de 2010 - 10:00 AM

Formación educativa

Los gobiernos y quienes aspiran a representar a los ciudadanos en el Congreso deben tener presente que cuando se apoya la educación y la cultura, se está invirtiendo en la persona y construyendo un patrimonio para la posteridad. Los programas educativos y culturales deben ser adoptados institucionalmente como políticas de Estado, por ende todos los regímenes deberán respetarlos por ser desarrollo de la Constitución Política a través de leyes de la República.

Una de las conquistas que la sociedad obtiene a mediano plazo con individuos que logran un buen nivel cultural es que la violencia aminora y se restringe el delito. Somos muchos los que creemos que a este pueblo lo que le ha hecho falta es más educación y menos represión. Si revisamos de manera genérica lo que ocurre en las escuelas y colegios con los pénsum o planes de estudio que desarrollan, la modernidad mal entendida y mal aplicada, ha optado por abolir de sus programas materias tan importantes como la historia (nacional y universal), la ética, la urbanidad, la cultura cívica, la educación religiosa (sin necesidad de exigir ninguna inclinación particular), el arte, en fin todas aquellas áreas que hacen del hombre un ser sensible y equilibrado para enfrentar los retos que el futuro le depare. Los educadores deben asumir que están formando seres humanos como ejemplo de vida a sus semejantes, y no robots que todo lo pretenden resolver de manera virtual a través de los computadores o el Internet.

Tengo la certeza que si el esquema educativo al que hemos aludido se hubiera mantenido y mejorado, el país se habría ahorrado la vergüenza de observar el desfile de jóvenes líderes o dirigentes rumbo a la cárcel, o inclusive muertos por preferir los halagos del poder a cualquier precio, a una vida digna y ejemplar. Resulta lamentable para una comunidad recordar que existieron generaciones perdidas producto de la ambición y el dinero fácil integradas por individuos carentes de educación. Qué les quedó a sus familias, a sus hijos, de todos esos desafueros y comportamientos delictuales?: el oprobio y el señalamiento permanentes, en un medio cada vez más agresivo que no perdona con facilidad.  Todos debemos aportar para que la educación sea un bastión fundamental de la sociedad pues la cultura es uno de los elementos integrales de la civilización. El mayor grado de cultura de un pueblo coincide con el de su civilización. He ahí la distancia que nos separa de muchas naciones.

 

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