jueves 21 de julio de 2022 - 12:00 AM

Gobierno Central

El Gobierno trató de múltiples maneras de acabar con la JEP... Pero no lo logró. Esto le permitió al país conocer por boca de sus actores las atrocidades y crímenes cometidos desde algunos batallones.

El gobierno que termina el próximo 7 de agosto muestra en su comportamiento una serie de variables negativas que se constituyen en un inri que marcará su trayectoria. En efecto, podemos recordar cómo, en sus primeros meses de gobierno, trató de múltiples maneras de acabar con la JEP, el Tribunal creado para ser efectivo el ‘slogan’ de “verdad, justicia y reparación”. Pero no lo logró. Por el contrario, esta corporación ha dado muestras de una gran actividad a través el estudio de macrocasos que le han permitido al país conocer por boca de sus actores las atrocidades y crímenes cometidos desde algunos batallones, en algunos casos entrenados como máquinas de guerra para ejecutar los falsos positivos.

De otra parte, los asesinatos de líderes sociales y excombatientes de las Farc acogidos al proceso de paz no han cesado un solo momento durante esta administración, sino que se han incrementado de manera absurda y vergonzosa sin que las autoridades hayan podido impedirlos. Las estadísticas son aterradoras y reflejan la incapacidad del Estado para mitigarlos. El balance en lo que atañe al control de la deforestación y cuidado del medio ambiente es negativo, y así se lo han recordado a esta administración varios organismos internacionales que han hecho la correspondiente veeduría.

En lo que se conoce como territorios nacionales, el abandono en su infraestructura y control al narcotráfico, la calificación es en rojo.

Al Gobierno Santos se le imputó dejar al país con más de 280.000 hectáreas de coca, y este gobierno disminuyó su siembra en un 4%, lo cual es muy parecido al guarismo anterior. Es decir, no disminuyó casi en nada. Va a dejar a la Nación con un porcentaje que muestra la incapacidad para controlar este flagelo.

De manera inelegante y abusiva, cambiaron los estatutos de Ecopetrol a última hora, para dejar atornillados a los miembros de su junta directiva por un periodo más largo con la misión de defender sus políticas que van en contra de lo que planteó la nueva administración.

A ‘grosso modo’, esto es parte del panorama que deja el gobierno central a todos los ciudadanos.

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