jueves 24 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Gobierno y Gobernados

La política en términos generales es el arte de gobernarse los unos a los otros. Si dentro de ese heterogéneo grupo emerge uno que aglutine las mayorías, no sólo gobernará sobre los demás, sino que será el punto de referencia para establecer qué tan buen gobernante es. Ese liderazgo que se busca con afán, casi con desespero morboso en algunos casos, tiene su costo. El escritor inglés Oscar Wilde afirmaba que hay dos tragedias en la vida del hombre: “No conseguir lo que se anhela, y otra, conseguirlo”. El poder es la pasión de dominar, casi una enfermedad del espíritu humano. Vemos a diario que el hombre no ceja en el empeño de lograrlo. Pero transcurrido un tiempo, el que gobierna para bien o para mal de una sociedad, enfrenta un desgaste más temprano o más tarde en su gestión. Depende de la capacidad de hacer, porque a los cargos de elección se llega prometiendo hacer diferentes cosas, un número significativo de las cuales a posteriori son incumplidas.

El noticiero CM& adelantó una encuesta nacional donde sale bien librado el presidente Gustavo Petro con un índice de favorabilidad aceptable. Considero que esto se debe a que en los primeros 100 días de gobierno se está todavía en la luna de miel del gobierno. Pero qué ocurre, vienen entonces los cuestionamientos sobre su ejercicio y surgen crudas realidades hasta ahora irrefutables. A estas comunidades les mienten y la gente no aprende. Si las promesas de campaña del presidente Petro no se concretan en realidades, la consecuencia es que buena parte de los ciudadanos continuarán con su espíritu anárquico, dejarán de interesarse en el gobierno, en sus dirigentes, en sus representantes y en la autoridad. Es que como hemos sido regidos mal durante muchos años, cunde el escepticismo, o como dicen algunos la incertidumbre. Los ideales del gobernado básicamente se identifican en todos los pueblos, son muy similares, al punto que muchos sostienen frente al dignatario de turno, que es mejor que mande mal, pero que mande.

El vacío de poder en estas sociedades con tantas angustias y carencias cotidianas es la crítica más dura con la que se puede calificar a un mandatario.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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