jueves 21 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Hasta cuándo...

La obligación del gobierno y demás autoridades públicas es atender todos los conflictos del país porque para eso fueron elegidos o nombrados, no sólo la pandemia.
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A la plaga que estamos soportando aislados y confinados por los múltiples decretos gubernamentales que buscan preservar la salud de los ciudadanos y contener su expansión, se suma otra que no tiene esas características y propósitos sino que ha sido aprovechada de manera vil e inhumana para cegar a diario en sus casas o lugares de trabajo la vida de colombianos inermes que defienden causas nobles de toda índole: derechos humanos, no a la minería ilegal y narcotráfico, reclamos justos de tierras arrebatadas por inescrupulosos terratenientes, defensa del medio ambiente, sustitución de cultivos, etc, y son los líderes sociales. Creo sin temor a equivocarme que la inmensa mayoría de las personas -porque presumo que hay grupos indolentes, indiferentes o complacientes- estamos agotados y asombrados de enterarnos cotidianamente de esos asesinatos, cuya respuesta insulsa de las autoridades es: “se están investigando para dar con los responsables”. Y es insulsa porque el exterminio sigue sin conocerse en buena parte de los casos quiénes son los autores materiales e intelectuales.

Antier en un noticiero nocturno escuché a la ministra del Interior, Alicia Arango, ante una sesión del Congreso, expresar que según sus datos en este año han asesinado a 25 líderes sociales. ¿Es suficiente reconocer? Otras informaciones públicas de organismos serios que hacen seguimiento a estas masacres y adelantan investigaciones de campo, afirman que a la fecha van más de 100 crímenes relacionados con estos líderes. Un escándalo mundial. Ante un panorama tan cruel y devastador, el gobierno debe cambiar sus estrategias porque no ha sido posible contener a los grupos de bandidos que tienen asoladas diferentes regiones del país, y donde son amos y señores intocables e incontrolables.

La obligación del gobierno y demás autoridades públicas es atender todos los conflictos del país porque para eso fueron elegidos o nombrados, no sólo la pandemia. Las personas de a pie nos hemos convertido en aterrados espectadores de esta tragedia, aún más en esta época de encierro. Como enseñan los penalistas: hay que averiguar a quiénes benefician esos crímenes. Además aplicar la locución latina que reza: “hágase justicia y húndase el cielo”.

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