jueves 14 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Hidroituango...

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Para infortunio del país, el Departamento de Antioquia y en especial las Empresas Públicas de Medellín, la debacle que se ha generado con este macroproyecto hidroeléctrico que pretende cubrir el 20% de la energía de la nación a partir del año 2021, enseña cómo al acometerse obras de inmenso calado, deben valorarse previamente con juicio y ponderación, sin arrogancia y protagonismo, todos los posibles riesgos sociales, económicos, ambientales, etc., a futuro, para no apelarse a posteriori –cuando los desastres en todas estas áreas son hoy una trágica realidad- y de manera apresurada, a remedios inmediatistas que lo único que han logrado evitar por ahora es el colapso de esa colosal obra.

Estos argumentos tienen como sustento los informes, artículos, columnas de opinión, entrevistas, etc. –como la del geofísico Dr. Montilla de la Universidad Nacional en diálogo con Yamit Amat- que coinciden en alertar y precisar con tesis irrefutables, sobre los peligros que subsisten y aún se ciernen para una inmensa comunidad que involucra cuatro departamentos y más de 20 municipios ribereños, cuyos habitantes se encuentran al borde de la ruina por las presuntas improvisaciones e irregularidades en el desarrollo de este monumental trabajo. No se debe mentir sobre la gravedad de los hechos.

De tal magnitud es el problema, que el mismo presidente Iván Duque en visita al sitio de los acontecimientos, ordenó a las autoridades de ese departamento y directivos de EPM informar claramente al país sobre la verdad de la situación, sin ocultar datos al respecto. De igual manera el Procurador General de la Nación propuso una declaratoria de “emergencia ambiental”, expresando, entre muchas otras cosas, lo siguiente: “Hay muchas dudas respecto a la integralidad a nivel de la revelación de los informes de expertos (...) se requiere de una asistencia técnica para saber dónde estamos en relación con este problema”. A renglón seguido ordenó abrir investigación disciplinaria formal contra los directivos de Hidroituango en cabeza de EPM y algunos funcionarios de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, Anla. En Colombia nos han acostumbrado a que todo pase para que nada pase. ¿Acá sí se asumirán responsabilidades?

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