jueves 02 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

La Burocracia

La corrupción prospera con la desorganización, la ausencia de relaciones estables entre los grupos de poder y la falta de pautas de autoridad reconocidas.

La burocracia entendida como la influencia excesiva de los empleados públicos en los negocios del Estado resulta nefasta para las metas y logros de una Nación cuando no se controla en sus desmanes y no se le exige eficiencia en su labor.

Al no lograr este propósito la corrupción está a corto alcance, esto vuelve a la burocracia incompatible para el desarrollo político. El politólogo James Harrington en su obra “Historia de la Teoría Política” afirmaba que “la corrupción de un gobierno es el nacimiento de otro”.

De modo semejante, la corrupción de un organismo del gobierno puede ayudar a la institucionalización de otro. En buena parte de los países en vía de modernización como Colombia, la burocracia está superdesarrollada en comparación con las instituciones responsables de defender los intereses estatales y manejar las entradas del sistema político.

Mientras la burocracia gubernamental esté afectada por los intereses partidistas, el desarrollo político resulta obstaculizado. Cuando un funcionario concede un cargo público a cambio de dinero, o de cualquier otro tipo de prebenda es evidente que pone el interés privado por encima del interés general.

Pero cuando lo hace a cambio de una contribución en trabajo o en dinero para la organización partidista, está subordinando a un interés público y afectando de paso los principios del partido de marras, así como la credibilidad de sus dirigentes.

La razón de la corrupción de la burocracia por el favor que se da a los partidos, no deriva de las simples preferencias por una organización respecto de otra.

La corrupción es un producto de la modernización y en particular de la expansión de la conciencia y la participación política. Para reducirla hace falta a la larga, organizar y estructurar esa participación.

Los partidos políticos son las principales instituciones de la política moderna que pueden cumplir esa función. La corrupción prospera con la desorganización, la ausencia de relaciones estables entre los grupos de poder y la falta de pautas de autoridad reconocidas. La conclusión es que la corrupción prevalece más en Estados que carecen de partidos políticos sólidos y efectivos.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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