jueves 02 de julio de 2020 - 12:00 AM

La Igualdad

La igualdad no se puede lograr solamente porque una norma lo disponga. Quienes detentan el poder deberían procurar a través de los mecanismos institucionales que cada vez fueran menos las distancias sociales.
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Este tema ha sido motivo de estudios y preocupación de los humanos desde tiempos inmemoriales. Los debates han sido múltiples y controversiales al interior de las sociedades, encaminados a lograr un mayor equilibrio entre los asociados, porque lo común ha sido el desequilibrio. Solo hasta la segunda mitad del Siglo XX cuando se generaliza el sentimiento de que la igualdad no es un punto de partida sino una finalidad evidente, y que la sociedad no es un hecho natural, ni naturales las diferencias que de ella resultan, se opera en mundo jurídico un cambio de significado del principio de igualdad que por estas épocas ha vuelto a valorarse en diferentes escenarios globales.

Nosotros lo tenemos previsto en nuestra Constitución Política como un derecho fundamental y fue consagrado para no quedarnos atrás de toda una trayectoria constitucional que lo ha involucrado de antaño, aun cuando tenemos por sabido que consolidarlo en los términos en los que esta planteado en el artículo 13 de la Carta, es una mera ilusión. La igualdad designa un concepto relacional y no una cualidad. La realidad en el mundo ha sido que por múltiples circunstancias provocadas por los mismos individuos, las personas no son iguales, lo que pasa es que algunos son más iguales que otros, y ahí comienza el fenómeno de la discriminación que cada día se ha hecho más evidente. “Primus inter pares”, primero entre iguales, es un fenómeno que se da a todos los niveles dependiendo del ciclo que a cada cual la naturaleza y la sociedad le otorguen.

La igualdad no se puede lograr solamente porque una norma lo disponga. Quienes detentan el poder deberían procurar a través de los mecanismos institucionales que cada vez fueran menos las distancias sociales. En estos tiempos que ha tenido que enfrentar el mundo entero ha quedado reflejada de manera cruel y dolorosa la distancia notoria que separa a los favorecidos de los desfavorecidos. Según el Tribunal Europeo de Derechos Humanos toda desigualdad no constituye necesariamente una discriminación. La igualdad solo se viola si la desigualdad esta desprovista de una justificación objetiva y razonable.

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