jueves 25 de abril de 2019 - 12:00 AM

La mediocracia colombiana

la mediocridad es de todas las épocas, los mediocres son perennes. Se notan más cuando posan de líderes o dirigentes sin tener los méritos para ello

El filósofo y siquiatra argentino José Ingenieros escribió estando en el exilio (Madrid, 1913) el libro ‘El hombre mediocre’, gran éxito en su tiempo y de plena vigencia, que deberían estudiar los que ahora buscan el favor del pueblo para gobernarlo o arribar a una corporación de elección popular. En su capítulo VII titulado ‘La mediocracia’, señala que la mediocridad es de todas las épocas, los mediocres son perennes. Se notan más cuando posan de líderes o dirigentes sin tener los méritos para ello.

El pueblo ya no es la voz de Dios, está anestesiado, humillado, no distingue entre los buenos y los malos. Como manada de borregos pone a gobernar o a dirigir el destino de las comunidades a individuos sin formación intelectual y ética, debiéndolos soportar por largos periodos con funestas consecuencias: ruina en los fiscos, saqueos, nepotismo, en fin, corrupción generalizada. Como dice Ingenieros: “encúmbranse gañanes, pues no florecen genios...”. Agrega el autor que en ciertos periodos como los electorales, la Nación se adormece, vegeta, los apetitos acosan a los ideales y “todos se apiñan en torno de los manteles oficiales, para alcanzar alguna migaja de la merienda”.

Así, entra en la penumbra el culto por la verdad, el afán de admiración, la fe en creencias firmes, la exaltación de ideales, todo lo que está en camino de lo creíble y digno. Eso es la mediocracia: “los que nada saben creen decir lo que piensan, aunque cada uno sólo acierta a repetir dogmas o a auspiciar voracidades. Esa chatura moral es más grave que la aclimatación de la tiranía; nadie puede volar donde todos se arrastran...”.

El texto reflexiona sobre cómo la política se degrada cuando se convierte en profesión, transformando en siervos a sus servidores. Quien vive para un ideal no puede servir a ninguna mediocracia. Es el “culto de la incompetencia” que no depende del régimen político, sino del clima moral de estos tiempos decadentes.

Ocurre como decía Platón que el poder y la autoridad por lo general no están donde debe estar el conocimiento. Por eso esta sociedad, está como está.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad