jueves 21 de octubre de 2021 - 12:00 AM

La Reincidencia

Nuestras normas les procuran a los pillos todas las ventajas, rebajas y consideraciones.. Sus condenas no desestimulan el delito, por el contrario lo vuelven atractivo.
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Cuando revisamos especialmente la página roja de este diario, es decir la que habla de los accidentes, atracos, homicidios, etc., observamos que en tratándose de crímenes, las víctimas y los autores de los delitos son en su mayoría, sujetos que eran o son miembros de bandas delictivas, habían salido de las cárceles o mantenían rivalidades con otros, en especial por el mercado de las drogas. Su prontuario es extenso y por lo general son reincidentes de múltiples delitos. Estos delincuentes no son nuevos y andan sueltos por la calle. ¿Qué se ha hecho al respecto?

En principio nada. Veamos: Colombia es un país de leyes. En esta Nación hay leyes por todo y para todos. Siendo nuestra sociedad tan compleja, desequilibrada y violenta cualquiera puede suponer que nuestras disposiciones legales están hechas para disuadir a los delincuentes y que los jueces tienen la autonomía e independencia para acabar con la mordaza de la impunidad. Pero no, por el contrario, nuestras normas les procuran a los pillos todas las ventajas, rebajas y consideraciones que estos nunca han tenido con la sociedad. Sus condenas no desestimulan el delito, por el contrario lo vuelven atractivo.

En consecuencia, la reincidencia es una conducta que ha hecho carrera en el ámbito delincuencial porque todos estos individuos no les temen a las decisiones judiciales. Delinquir se ha vuelto una costumbre social. Además, una persona que ha entrado a la cárcel por conductas ilícitas en reiteradas ocasiones no tiene arreglo. Eso lo deben valorar las autoridades cuando los arrestan por enésima vez. Los ciudadanos de bien consideramos que el mejor argumento que han tenido los delincuentes en este país para atentar, minar y buscar el arrasamiento de las instituciones públicas es la debilidad del Estado para someterlos bajo el peso de la ley. Ese es uno de los más graves problemas que tenemos por solucionar. Ante esta circunstancia cabe recordar una prédica histórica aplicable a las sociedades que no enfrentan con valor a los malhechores, que dice: “los débiles sucumben no sólo por serlo, sino por ignorar que lo son”. Lo mismo le sucede a los países.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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