jueves 15 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

La sabiduría de la Libertad

En el museo Hirshhorn de Washington está exhibida una hermosa escultura compuesta de dos figuras femeninas: la una es fuerte y bella, vestida con armadura griega; sostiene en sus brazos a otra también, pero desnuda y frágil, exánime. La última parece estar recobrando su vigor bajo el abrazo cálido y oportuno de la primera. El titulo de la escultura nos da la primera enseñanza: “la sabiduría sosteniendo a la libertad”. Este mensaje deben asimilarlo los estudiantes cuando ingresan a la universidad y tenerlo como faro o guía durante todo el tiempo que permanezcan en la academia. A la universidad se va a completar la formación para adquirir la sabiduría que les permita luchar por la libertad. No se puede luchar por ella cuando se es un ignorante. Esa es la peor cadena o atadura.

En la medida en que se progrese en conocimientos, el estudiante podrá discernir, entre lo que sirve y lo que se debe desechar; entre lo que es destructivo y lo que construye futuro; entre lo que es discrepar y tolerar. En fin, ese es el sendero que los hombres de bien acogen para convertirse a posteriori en los lideres de una sociedad que los requiere para su desarrollo. Pero hay otros, la excepción o minoría, que utilizan esos recintos como escudo o refugios para sus fechorías, delitos y atropellos inundadas sus mentes de odios y rencores que ellos mismos no saben explicar. No les interesa formarse para servir al país, les interesa permanecer en esos centros docentes para destruirlos.

Son los que adelantan una protesta y acuden a procedimientos deleznables que culminan en últimas con la agresión de gente inocente a cuyo cargo está la defensa del orden. A esos individuos que no pueden calificarse de estudiantes, es a los que los verdaderos estudiantes deben denunciar, ponerlos al descubierto para impedir que los claustros se conviertan en guarida de delincuentes. Si no lo hacen, atentan contra su formación, sirviéndoles de idiotas útiles por ser cómplices. Estos razonamientos deben servir en todo momento, independiente de que hayan huelgas o paros en los claustros universitarios.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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