jueves 28 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Los límites del perdón

Resulta oportuno reflexionar sobre si después de tanta crueldad y sufrimiento, a esas personas que son liberadas aún les queda capacidad física y mental para olvidar y perdonar. Eso solo lo saben aquellos que han sufrido el cautiverio.
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El título de la columna es una obra escrita por Simón Wiesenthal, el famoso cazador de nazis, quien sufrió los rigores de los campos de concentración y sobrevivió de milagro a las atrocidades patrocinadas por el macabro régimen de Adolf Hitler.

Plantea una discusión interesante y de plena vigencia ahora que están acudiendo ante la JEP los criminales de las FARC que se acogieron al proceso de paz. ¿Hasta donde puede llegar el hombre a perdonar a sus victimarios, cuando ha padecido en carne propia todo tipo de vejámenes, y ha sido testigo de los que se cometieron contra miles de seres anónimos que no tuvieron la oportunidad de enterarnos de sus tragedias que los llevaron a la muerte? En el texto se refiere el drama de un miembro de las SS, quien agonizante buscó perdón de Wiesenthal por sus crímenes. De frente ante el nazi en su camastro de muerte, lo miró fijamente, escuchó sus ruegos, no le dijo nada y se retiró en silencio. No lo perdonó.

Esta situación se les plantea a los autores de tanta aberración para que examinen esa actitud y den su respuesta. Son muchos los interrogantes. ¿Es posible perdonar y no olvidar? ¿Cómo pueden las víctimas estar en paz con su pasado y a la vez mantener su humanidad y moralidad? Muy difícil. Recordemos que en Colombia grupos al margen de la ley como las FARC patrocinaron y utilizaron el secuestro como vil arma contra la sociedad civil y mantuvieron privados de la libertad por largo tiempo y en condiciones infrahumanas a personas inocentes, ubicándose fácilmente dentro del escenario antes descrito. Resulta oportuno reflexionar sobre si después de tanta crueldad y sufrimiento, a esas personas que son liberadas aún les queda capacidad física y mental para olvidar y perdonar. En verdad, eso solo lo saben aquellos que han sufrido el cautiverio. De lo que estoy seguro y cierto es que nadie está autorizado a perdonar por los demás. En consecuencia, nos corresponde como obligación entender a todas aquellas personas que se resisten a dar un abrazo de conciliación a quienes fueron sus carceleros por tanto tiempo.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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