jueves 12 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Perlas Urbanas

Los hampones pululan por doquier y los atracos van en aumento sin que conozcamos alguna política de seguridad efectiva para controlarlos.
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A Bucaramanga le han dedicado varios apelativos con los que buscan identificar a nivel nacional su perfil y el de sus gentes. El que más ha sonado es el de “Ciudad Bonita”, calificativo que se ha venido desdibujando no solo por las circunstancias que ahora comentaremos sino además por las malas administraciones que la han gobernado en los últimos años, incluidos alcaldes cuestionados y procesados por la justicia. Veamos algunas de las perlas que hacen reconsiderar lo de “Ciudad Bonita”:

1. La informalidad laboral es de tal magnitud en esta capital que fácilmente se puede afirmar que el 40% o 50% del empleo tiene esa característica. Las autoridades de antes y ahora no han sido capaces de regular ese desbarajuste social que cada día se incrementa con la afluencia de inmigrantes.

2. La inseguridad es otro indice que día a día se acrecienta de tal manera que no hay lugar seguro en la capital. En particular cuando se transita por lugares como el Centro de la ciudad, el sector de Cabecera, la zona Norte de Bucaramanga y la frontera entre esta capital y Floridablanca. Los hampones pululan por doquier y los atracos van en aumento sin que conozcamos alguna política de seguridad efectiva para controlarlos.

3. La congestión vehicular es monumental. En particular en las horas pico los trancones ya son parte del paisaje urbano y es muy difícil encontrar polícias de tránsito que pongan orden al caos que se genera al mediodía y al caer la tarde. No hay servidores públicos competentes que planteen y lleven a cabo alternativas o soluciones inmediatas.

4. La malla vial y los corredores de movilidad se encuentran en buena parte averiados y la cobertura de arreglos es insuficiente en la ciudad. Según datos de este diario durante los últimos diez años se ha incrementado el parque automotor en un 147%, pero las vías son las mismas y en estado deplorable. Esta debacle en los desplazamientos alteran el temperamento de los conductores y no son raros los fenómenos de intolerancia producto de la falencia que estamos anotando.

Esas son algunas carencias y aún faltan más...

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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