jueves 07 de septiembre de 2023 - 12:00 AM

Rafael Gutierrez Solano

Pesimismo ciudadano

En medio de las crisis que agobian a naciones como la nuestra, los mecanismos de solución que se ofrecen bombardean cotidianamente al ciudadano, de tal forma que no es fácil decantar de todo ello lo válido y verdadero, de lo mentiroso e irreal. Lo digo a propósito del sinnúmero de circunstancias que se viven ordinariamente en esta sociedad y que muestran el perfil del gobierno de turno: diálogos sin término, con avances poco significativos en lo que atañe al ELN como acaba de ocurrir en Caracas hace poco; programas de gobierno a medias, por muy baja ejecución de los encargados de las carteras ministeriales al no tener la competencia y experiencia necesarias; promesas incumplidas, que son la constante en esta administración del llamada cambio que aún no se percibe, etc. Cada uno de estos procesos alguien los lidera o maneja, siendo interesante observar cómo es notable la propensión de los gobernantes a fingir cosas ante sus semejantes para justificar sus conductas y lograr su apoyo. Esto está ocurriendo si repasamos los programas incompletos del gobierno del presidente Gustavo Petro.

Si miramos el escenario político, el pesimismo es aún mayor. Quienes han sido elegidos, regresan a sus feudos electorales con frecuencia singular, pero con el mismo estilo. Han aparecido algunos delfines políticos que ingenuamente creen que van a rescatar la cauda electoral de sus progenitores. Hay que estar muy pendientes de estos individuos que saltan de un cargo al otro sin tener la madurez necesaria para gobernar, y que en consecuencia se pueden convertir en un fiasco para los electores. Es que ya estamos cansados de las improvisaciones. Así ocurrió con el alcalde municipal actual cuyos programas prometidos jamás los ha cumplido. El gobierno de turno no va a salir bien librado y apela a distractores diferentes para que el pueblo no se exaspere y lo concrete en sus políticas. Todo este rosario de sucesos, no le sucederían de pronto con tal regularidad a las comunidades, si la mayoría de los hombres no tuvieran casi una fe ciega en todo lo que oyen, ven y leen. Este es parte del panorama que estamos padeciendo.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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