jueves 14 de abril de 2022 - 12:00 AM

Pobreza y delito

La insatisfacción de las necesidades mínimas, la falta de oportunidades y el desempleo, para citar solo algunas carencias, identifican en la actualidad la pobreza humana en toda su dimensión

Estos son temas que deben servir de reflexión ahora que estamos en Semana Santa y en particular a los gobernantes y candidatos en cuyas manos está la posibilidad de ofrecer soluciones. Recordemos que en el Eclesiástico XXII está consignada una frase que advierte. “Muchos pecaron por causa de la pobreza”. Tal afirmación encaja para estas épocas de miseria e inseguridad que azota al país, y lo uno en forma inevitable conduce a lo otro. La insatisfacción de las necesidades mínimas, la falta de oportunidades y el desempleo, para citar solo algunas carencias, identifican en la actualidad la pobreza humana en toda su dimensión. Todos los días nos enteramos de múltiples conductas delictivas protagonizadas por delincuentes de esta u otras regiones, a quienes cuando la justicia los procesa y analiza con detenimiento su pasado y antecedentes, señala en ellos un común denominador: fueron victimas desde niños y adolescentes del abandono y la pobreza. Estos lastres marcan a las personas y les dejan una huella indeleble en sus comportamientos.

Sin ser lo anterior ninguna justificación para pecar o delinquir, desde el punto de vista sociológico si explica en parte no solo su perfil criminal, sino su patológica reincidencia en el delito que es otra lacra que padece nuestra sociedad. Estas desafortunadas circunstancias estudiadas por la sociología y la criminalística, las desconocen la mayoría de los gobernantes cuando apuestan en sus programas de campaña, a redimir el problema social sin conocer siquiera sus orígenes. Sus políticas se convierten entonces no en una solución, sino en nuevos problemas, por ignorancia. De ahí por qué resulte prioritario que los individuos que aspiran a ocupar posiciones de poder en la Nación, sean claros y transparentes en ofrecer alternativas para remediar lo que se ha constituido de antaño en uno de los problemas más graves e insolubles, precisamente porque no hay precisión en las fórmulas para redimir esta problemática.

En el Quijote de Cervantes hay diferentes episodios donde es tema recurrente la pobreza, origen de muchos males, entre otros el delito. Una sentencia de esa obra advierte: “El pobre honrado, si es que puede ser honrado el pobre”.

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