jueves 06 de junio de 2019 - 12:00 AM

Precedente funesto

He sido suscriptor desde hace muchos años de la revista Semana, disfrutando una excelente publicación con múltiples matices, destacándose por su cuidadosa selección de extraordinarios columnistas como Daniel Coronell quien brillaba con luz propia por sus juiciosos, atinados y serios artículos de prensa. Como libre pensador que soy, sin ataduras de ninguna clase, sus escritos eran una pausa refrescante, así planteara los temas más neurálgicos de esta decadente sociedad, pues sus denuncias siempre estuvieron bien sustentadas, sintiéndose el alivio que genera conocer la verdad. Que yo conozca, ninguno de los poderosos citados por Coronell en sucios y bochornosos escándalos, lograron desvirtuar sus argumentos. Consiguieron su salida física del país, pero no la de su inteligencia y pensamiento. Para los sujetos que le han hecho la guerra, el resguardo ha sido la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, y la prolongación indefinida de sus causas judiciales.

La admisión de errores inexcusables por parte de su director y el editorial titulado Lecciones Aprendidas de la CEO del grupo Semana, no son fáciles de entender y asimilar por quienes hemos sido fieles lectores de este semanario. Se trata de un evidente caso de censura, un craso error y un injusto comportamiento que pone en tela de juicio la libertad de expresión y la independencia de este medio periodístico que ha gozado de gran prestigio nacional e internacional. La conclusión a la que arribamos es que perdió Semana, pero ganó Coronell. Su credibilidad y profesionalismo resultaron fortalecidos.

Abrigamos la esperanza de que la ruta trazada por este reportero la continúen los demás columnistas. Es una de las principales motivaciones para continuar consultando esta publicación. De lo contrario se sacrificará la prensa libre, el país y se beneficiarán los intocables, a los que Coronell puso al descubierto con valor y transparencia. Hay tantas vergüenzas que envuelven a los llamados líderes nacionales, que solo un periodismo de este talante, nos permite conocer la realidad de sus conductas. Como dijo el abate Siéyes en la Asamblea Nacional Francesa a quienes no comprendían el significado de la libertad: “Quieren ser libres, y no saben ser justos”.

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