jueves 21 de abril de 2022 - 12:00 AM

Recesión Moral

El perdón social planteado por los hermanos Petro es fruto de la recesión moral en que nos encontramos hundidos desde hace mucho tiempo

El perdón social planteado por los hermanos Petro es fruto de la recesión moral en que nos encontramos hundidos desde hace mucho tiempo. Algunos de los más interesados en gozar de esa posibilidad están condenados por delitos tan graves como homicidio, parapolítica, corrupción, concierto para delinquir, peculado, cohecho, concusión, falsedad ideológica, etc. es decir una buena muestra de la “calidad” de presidiarios que cuando hacían una vida normal, no pensaron, o lo hicieron a sabiendas, en las consecuencias que les traerían sus comportamientos delictivos.

Hoy pagando sus condenas no pueden alegar frente a ellas, nada distinto de cumplirlas, porque la sociedad los tiene en la mira por indignos. Aprovecharon los cargos públicos para cometer sus fechorías y ahora quieren aparecer como mansas palomas arrepentidas que no parten un vidrio. La última revista Semana reproduce parte del diálogo que Gustavo Petro sostuvo con la W en la que afirma que su hermano Juan Fernando estuvo hablando con Iván Moreno y que “...lo que él nos ha sugerido es ser constructor de algo que yo he propuesto, el perdón social, eso se está discutiendo en las cárceles...”

Pues el denominado perdón social, a la luz de lo que se puede interpretar, podía buscar rebajas de penas a todos los condenados o su impunidad, a cambio de una presunta buena cauda electoral, todo lo cual desdice de lo que debe ser una campaña limpia y honesta. Como dice en otro aparte la citada revista Semana “...que relevancia puede tener una propuesta construida por quienes desangraron las arcas de varias ciudades y municipios del país, robándose los recursos de los colombianos sin haberlos devuelto...” En otros paises menos tolerantes y complacientes con estos delitos, esos individuos, estarían enfrentando por lo menos cadena perpetua, sino otra sentencia peor como ocurre en Singapur, China, Filipinas, etc.

Recordemos que todo delito se hace más o menos grave según la connotación y jerarquía del delincuente. Este tipo de proyectos bien presentados y lanzados audazmente, tienen un extraño poder que debe contenerse oportunamente para evitar el arrasamiento de lo conquistado con tanto esfuerzo.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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