jueves 17 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

Reflexiones

Tiempos de vacas flacas es una trillada frase para indicar los males tiempos que por ley fatal suceden a los buenos. Su antecedente es el sueño del Faraón, quien primero vio siete vacas muy gordas y luego siete muy flacas que se comieron a las primeras.

Al despertar, el Faraón quiso obtener una explicación de este extraño suceso (Génesis, XLI, 8) y José, hijo de Jacob y Raquel, le dijo que las siete vacas gordas presagiaban siete años de abundancia y las siete flacas otros tantos de escasez y carestía. Durante los últimos siete años de mandato gubernamental, ha habido grandes logros en temas como la seguridad, el mejoramiento económico, el manejo de las relaciones internacionales, así como también en los campos de la salud, vivienda, educación, inflación, etc. En este período podemos hablar de época de vacas gordas. Pero cuando los gobiernos se extienden en el tiempo y el sol comienza a dar la espalda a los mandatarios, son otros los balances que se hacen a pesar de los informes gubernamentales que buscan desvirtuar a sus críticos. Emerge entonces la etapa de las vacas flacas que se traduce para el momento en problemas de la siguiente índole: alto índice de inseguridad ciudadana en las ciudades capitales, una de las cuales, Medellín, es la cuna del Presidente. El desempleo que golpea lo social de manera abrumadora y sin solución a la vista pues la economía no repunta en los términos que aspiran los economistas del gobierno. La corrupción desmedida que ha llevado al Procurador General de la Nación ha manifestar que este cáncer social esta afectando la propia institucionalidad del país. Tampoco se ha enfrentado con éxito el tema del desplazamiento y la reparación a las víctimas. Ya se avizoran falencias notorias en los campos de la salud, la vivienda y la educación que habían sido contenidos en épocas pretéritas. La economía se ha visto seriamente golpeada por problemas de frontera, donde mandatarios arbitrarios han congelado las relaciones comerciales, mientras que critican embargos como el de Estados Unidos hacia Cuba.

En fin, el cuerno de la supuesta abundancia y bonanza que ostentan divinidades como Cibeles o Ceres es esquivo para esta sociedad. ¿Qué esperamos los ciudadanos de los gobernantes? Señales que indiquen lo porvenir con base en programas serios y bien cimentados para confrontar estas problemáticas sin apelar a mentiras piadosas para calmar temporalmente los agobios del ciudadano. No podemos exigir que se adivine lo futuro, pero si que se adopten políticas públicas realistas, pues como decía Oscar Wilde, '...no hay presagios. El destino no nos manda heraldos. Es harto sabio o cruel para hacerlo.'

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad