jueves 17 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Santandereanidad

Desde el 16 de marzo de 1871 cuando se gesta el Movimiento Comunero, origen de las Capitulaciones Comuneras con sus postulados de libertad, igualdad y fraternidad los cronistas han dado fe del surgimiento de una pléyade de paisanos ilustres que han merecido un sitial en la historia regional y nacional. Todos estos próceres nos dieron los mejores ejemplos, nos enseñaron a ser laboriosos y constructivos, batalladores y tenaces, privilegiados con un carácter recio y sincero, defensores de los intereses colectivos, un patrimonio que debería servir para enfrentar el futuro. ¿Pero ese legado permanece en la actualidad y hacemos honor al mismo? Salvo contadas excepciones, se ha dilapidado y desvanecido en manos de los corruptos.

Con el pasar de los años, la aparición de nuevas generaciones y su permisibilidad para tolerar otras costumbres, se ha tenido como referente a individuos que no son de esta tierra y que han llegado a imponer sus nefastos estilos. Producto de lo anterior es por lo que ya no existen convicciones firmes, principios acendrados, rectos y pulcros. Esta región ha sido permeada con una avalancha de bandidos que se han enquistado en el sector público y que han ultrajado las enseñanzas e ideas de nuestros antepasados. Basta con leer los informes y denuncias que cada fin de semana Vanguardia nos presenta de escándalos en la administración pública. Ellos deben servir como auto cabeza de proceso de la Fiscalía, Contraloría y Procuraduría.

Además de todo lo anterior el carácter de los ciudadanos desapareció. La pasión, la irreflexión y la cobardía son los actuales consejeros. La confianza se perdió y la duda asumió un papel preponderante. Quienes ostentan los destinos locales nos manejan con mentiras, no nos dicen la verdad, el engaño es el mecanismo ideal para sostenerse en el poder. Esas mentiras que han servido a muchos dirigentes en esta tierra para montar sobre ellas sus tinglados de desaciertos y descalabros en todos los ámbitos de la función pública. En estos momentos pareciera que para ciertos cargos más que trayectoria, se necesita prontuario. Quedamos pendientes para ver si los órganos de control proceden de conformidad.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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