jueves 22 de abril de 2021 - 12:00 AM

Santandereanidad

En estos momentos pareciera que para ciertos cargos más que trayectoria, se necesita prontuario.
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Desde el 16 de marzo de 1781 cuando se gesta el Movimiento Comunero, originario de las Capitulaciones Comuneras con sus postulados de libertad, igualdad y fraternidad, los cronistas han dado fe del surgimiento de una pléyade de paisanos ilustres que han merecido un sitial en la historia regional y nacional. Todos estos próceres nos dieron los mejores ejemplos, nos enseñaron a ser laboriosos y constructivos, batalladores y tenaces, privilegiados con un carácter recio y sincero, defensores de los intereses colectivos, un patrimonio que debería servir para enfrentar el futuro. ¿Pero ese legado permanece en la actualidad y hacemos honor al mismo? Contadas excepciones, se ha dilapidado.

Con el pasar de los años, la aparición de nuevas generaciones y su permisibilidad para tolerar otras costumbres, tener como referente a individuos que han arribado a esta tierra a imponer sus nefastos estilos, las características señaladas se han desdibujado. Ya no existen convicciones firmes, las personas no tienen principios acendrados, rectos y pulcros. Esta región ha sido permeada por una avalancha de comportamientos deleznables y corruptos que han ultrajado las enseñanzas e ideas de nuestros antepasados.

El carácter de los ciudadanos desapareció. La pasión, la irreflexión y la cobardía son los actuales consejeros. La confianza se perdió y la duda asumió un papel preponderante. Quienes ostentan los destinos públicos nos manejan con mentiras, no nos dicen la verdad, el engaño es el mecanismo ideal para sostenerse en el poder. Esas mentiras que han servido a muchos dirigentes para montar sobre ellas su tinglado de desaciertos y descalabros en todos los ámbitos de la función pública. En estos momentos pareciera que para ciertos cargos más que trayectoria, se necesita prontuario.

¿Cuántas empresas originarias de este departamento se han perdido por malas administraciones y ahora están en manos foráneas? ¿Cuántos proyectos de desarrollo e inversión se han frustrado porque quienes tienen la capacidad y la vocería no aparecieron en el momento indicado? ¿Cuántas veces hemos visto entrar y salir de las cárceles a individuos que lograron el favor popular y lo tiraron por la borda haciendo primar más su interés privado que el público?

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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