jueves 03 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Santurbán

Creo que ante lo que está ocurriendo en el páramo de Santurbán los santandereanos debemos pronunciarnos por los medios que dispongamos, para sentar nuestra voz de protesta contra todos los depredadores que se están tomando por asalto ese lugar paradisiaco del cual se deriva buena parte del agua que consumimos. La condición humana que poseen los que transitan los más oscuros socavones del páramo, muestra como la codicia es uno de los flagelos más grandes del hombre.

A ese lugar han llegado cientos de bandidos a saquear el oro de sus entrañas, acudiendo a procedimientos reprochables y malsanos como el uso indiscriminado del cianuro y el mercurio, contaminando las quebradas que surten otros afluentes mayores como los ríos, Vetas y Suratá, vertientes básicas de donde toma el Acueducto de Bucaramanga el líquido para cientos de miles de santandereanos. Ante un panorama tan desolador uno se pregunta, ¿qué están haciendo las autoridades para controlar esta turba de malhechores que sin ningún título minero han llegado a apropiarse y usufructuar el oro de Santurbán? No puede haber minería, lo afirmó hace unos días el presidente Gustavo Petro, complementando lo anterior cuando expresó que la lucha por proteger el páramo se está perdiendo no por culpa de los árabes sino de los mismos santandereanos.

Quisiéramos saber que está haciendo la Corporación de la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) en procura de controlar en esa zona a esos grupos de delincuentes que están hurtando el oro y demás metales preciosos de esa región. Podría esta entidad en asocio con la Policía Nacional adelantar un censo de aquellos que manejan la minería artesanal, y los que son simples usurpadores movidos por la “fiebre del oro”.

Estaremos atentos para conocer que va a hacer la comunidad en defensa de esta reserva natural y también el gobierno nacional cuyo apoyo es crucial en estos momentos donde aún no han acabado con todo como puede ocurrir sino se enfrenta a los vándalos de la minería. Otra alternativa es militarizar con el ejército las minas y de esa forma impedir el comercio ilegal que allí se desarrolla.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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