jueves 07 de abril de 2022 - 12:00 AM

Seguridad

En este medio social en que vivimos se tiene como ejercicio rutinario, descalificarlo todo sin conocer nada a fondo. No se trata de tragar entero, ni mucho menos de evitar el ponderado examen y juiciosa valoración de las medidas que se adopten dentro de un Estado de Derecho.

El principio de confianza legitima entre Estado y ciudadanos, es el antecedente del principio de seguridad basado en las normas. Cuando un gobernante asume el sagrado compromiso de defender a sus gobernados contra los embates de la inseguridad, no nos extrañemos de que apelando a los instrumentos que la Constitución Política le brinda, expida y promulgue leyes encaminadas a conjurar las crisis y garantizar la protección colectiva. Los ciudadanos le exigen como prioridad a los mandatorios, autoridad y orden para desarrollar a cabalidad sus actividades cotidianas, claman e imploran porque ello se logre, pero cuando se toman medidas en consonancia con tales propósitos que implican elementales restricciones a la libertad, enfilan todas sus baterías contra quien las promueve, tildándolo de tirano, déspota o totalitario. Es lo que está ocurriendo en estos momentos con la Alcaldesa Mayor de Bogotá, Claudia López, quien ha ordenado una restricción de los parrilleros en las motos por solo tres días de la Semana Santa. Esta conducta contradictoria de las personas que están protestando por esa medida, es el resultado del limbo en que quedan las personas cuando no han sido bien gobernadas desde hace mucho tiempo.

En este medio social en que vivimos se tiene como ejercicio rutinario, descalificarlo todo sin conocer nada a fondo. No se trata de tragar entero, ni mucho menos de evitar el ponderado examen y juiciosa valoración de las medidas que se adopten dentro de un Estado de Derecho. Se trata de dejar a un lado tanta ligereza y superficialidad de la que hacen gala muchas personas, que se supone están interesadas en mejorar la seguridad de Bogotá, a todos los niveles. Bien lo señalaba el príncipe Otto De Bismarck, canciller del Imperio, Ministro del Rey de Prusia, Guillermo I uno de los fundadores de la Unidad Alemana cuando anotaba que “la libertad es un lujo que no todos pueden permitirse”. Libertad significa responsabilidad, por eso le tienen tanto miedo la mayoría de los hombres. En Colombia estamos ante un hombre y un mundo diferentes, donde los desordenes deben controlarse con las medidas adoptadas en la ciudad capital.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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