jueves 14 de enero de 2010 - 10:00 AM

Yoani Sánchez

Quizá este nombre no diga mayor cosa para la inmensa mayoría de las personas, pero tiene gran trascendencia para quienes hace pocos días observamos el programa televisivo 'La Noche', de la periodista Claudia Gurisatti.

En ese espacio se dio a conocer un episodio grotesco y bochornoso del que fue víctima en Cuba esta licenciada en Filología, quien fue golpeada brutalmente por esbirros del régimen al atreverse a denunciar a través de Internet la falta de libertad que sigue padeciendo la sociedad cubana en todos los ámbitos, en particular en lo que atañe con el sagrado derecho fundamental a la libertad de expresión. Lo que ella logró fue referir y reiterar lo que una gran cantidad de naciones y ciudadanos sabemos de antaño: es una mentira que la mordaza o la censura a los librepensadores de ese país haya cambiado con el nuevo déspota, Raúl Castro, a la cabeza del gobierno. La mencionada paliza le generó serias lesiones en su cuerpo que la han llevado a guardar reposo en su domicilio, lugar desde donde hizo conocer al mencionado programa sus cuitas y dolores. Entre otras cosas hizo saber que cuando fue atendida por los médicos, éstos se cuidaron de levantar algún acta para no dejar pruebas que comprometieran al gobierno en una actitud propia de cómplices o de personas aturdidas por el miedo.  Este y otros detalles escabrosos los relató también ante el periodista cubano exiliado Carlos Alberto Montaner.  Es de admirar la valentía de esta distinguida profesional, pues tuvo que disfrazarse para ingresar en Cuba a un foro donde se trataban estos temas, lugar donde sorprendió a los asistentes quitándose una peluca que la cubría, pero afirmando que su campaña de denuncias continuaría. No sabemos qué le depare el destino en medio de esa caverna de trogloditas.

En verdad cuando se visita la isla, desde que se arriba al aeropuerto José Martí de la Habana, uno se pone en guardia para no hacer comentarios que le puedan costar su estadía. Digamos que si usted quiere disfrutar de las bellezas que tiene esa sacrificada región, lo mejor es guardarse sus opiniones políticas y disfrutar de la cordialidad y gallardía de su gente. Allí sí que vale la pena recordar que el miedo es un arma de gran interés para los regímenes totalitarios y que existe un hemistiquio que expresa que el miedo fue el primero de los elementos que en el mundo hicieron los dioses.

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