domingo 17 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Colombia, despensa del mundo

Al campo hay que sacarlo del olvido, hacerlo rentable y convertirlo en el motor de desarrollo y de creación de empleo. Es el único que puede reemplazar, a mediano plazo, los ingresos del petróleo y el carbón.
Escuchar este artículo

Colombia es uno de los siete países que tienen vocación de ser despensa del mundo. Lo tenemos todo para ser una gran potencia agropecuaria.

Pero solo se cultivan 6.8 millones de ha; importamos 14,1 millones de tn de alimentos (el 18,5% de lo que consumimos) y además 6,1 millones más para concentrado para animales; el 46,8% de las zonas rurales es pobre y el 18% vive en pobreza extrema.

Al campo hay que sacarlo del olvido, hacerlo rentable y convertirlo en el motor de desarrollo y de creación de empleo. Es el único que puede reemplazar, a mediano plazo, los ingresos del petróleo y el carbón. Para eso se requiere:

Agua y alcantarillado y sistemas de drenaje y distritos de riego.

Capacitación con doble titulación en las escuelas rurales, de manera que los campesinos puedan ser bachilleres y al mismo tiempo técnicos agrícolas o veterinarios, mejorar sustantivamente la productividad y evitar su desplazamiento a las grandes ciudades.

Competividad. Desarrollar estrategias para mejorar los precios como las denominaciones de origen, el desarrollo de productos con valor agregado, sellos de sostenibilidad ambiental y producción orgánica, y focalización en la exportación.

Cooperativismo. El campesino difícilmente sale adelante solo. Hay que incentivar mecanismos de cooperativismo y asociación. Los ejemplos de la Federación de Cafeteros y Colanta muestran el camino. Si se suma un agroindustrial, tanto mejor.

Crédito. El 90% de los campesinos está fuera del sistema financiero. Subsidiar los insumos, dar crédito a mediano y largo plazo, fomentar y extender los seguros agropecuarios.

Infraestructura y logística de transporte y almacenamiento para acercar el producto al consumidor final, en particular vías terciarias (hoy hay apenas 142.000 km y solo el 8% está en buen estado) y una red de trenes que conecten todo el país.

Seguridad. El deterioro no es un asunto de percepción, sino de realidad.

Sostenibilidad. Responsabilidad con las generaciones futuras y desarrollo de estándares de protección medioambiental que, además, mejoran los precios. Aprovechar la potencialidad agrícola de ser uno de los tres países más biodiversos del mundo. Investigación y biotecnología.

Tierra. La informalidad en el campo, 86%, es mucho mayor que el 46,9% nacional. Indispensable acelerar la titulación de tierras. Ojo, sin embargo, con la ley de restitución. Hay que devolverlas a los despojados, pero proteger a los legítimos propietarios. La inseguridad jurídica frena cualquier inversión. Y de ninguna manera aprobar el tratado de Escazú.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad