domingo 23 de febrero de 2020 - 12:00 AM

El Icbf y su nueva directora

... es inevitable pensar que el nombramiento de la señora Arbeláez es inconveniente. Excepto, claro, que el Gobierno haya cambiado su posición de campaña. No sobra un pronunciamiento del Presidente que aclare las dudas.
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Lina María Arbeláez es la nueva directora del ICBF. De su twitter se desprende que ella es defensora acérrima del pacto firmado con las Farc, pro aborto, y abanderada del matrimonio y la adopción por parte de parejas homosexuales. En un trino escribió “[s]i al matrimonio gay y si la adopción!” (sic), en otros aplaude al senador Benedetti por estar “de lleno en el debate del aborto, protegiendo los derechos de las mujeres”, critica que se sostenga que “el aborto es violencia” y sostiene que “el aborto no es un tema de ‘mujeres liberadas’ es una posición jurídica y de doctrina””. Y son múltiples los trinos en que defiende el pacto con las Farc.

El 50% de los colombianos ha defendido ese acuerdo. El problema es que esa defensa se ha hecho aún cuando se pactó la impunidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos por los miembros de las Farc contra los niños, afuera y dentro de sus filas. Sin castigo real quedaron el asesinato, el secuestro y el reclutamiento de menores, la pedofilia, las violaciones a niñas y niños, los abortos forzados.

El debate jurídico sobre el matrimonio homosexual lo cerró, por ahora, la Corte Constitucional. Pero hay profundas dudas sobre la conveniencia de abrir la adopción a parejas homosexuales. En cualquier caso, los trinos hacen suponer que en adelante el ICBF defenderá la adopción por parejas homosexuales. Y que desde el Instituto no se protegerá a los niños por nacer y en cambio sí se apoyará el aborto.

En esas condiciones es inevitable pensar que el nombramiento de la señora Arbeláez es inconveniente. Excepto, claro, que el Gobierno haya cambiado su posición de campaña. No sobra un pronunciamiento del Presidente que aclare las dudas.

Finalmente, hay quienes han criticado el nombramiento porque Arbeláez no hace parte de los partidos de la coalición gubernamental. Si la designación de alguien externo supone que nuevos partidos entran a la alianza y le dan una gobernabilidad, bienvenida. Pero no es el caso. Así que el mensaje es muy malo: supone que el Gobierno no solo cree que dentro del partido y sus aliados no hay personas con calidades y competencias para asumir este cargo, sino que prefiere a alguien de afuera que, para rematar, no comparte las posiciones fundamentales de la campaña sobre la vida, la familia y la niñez. Desconcertante.

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