domingo 09 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Glifosato, única opción

Si queremos ponerle fin al mar de coca que nos tiene azotados es indispensable retornar ya a la aspersión aérea. Pero hay que hacerlo con un producto bueno y con un sistema múltiple de proponentes
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El glifosato es el herbicida más usado en el mundo. En Canadá, Japón, la Unión Europea y EE.UU. se usa con la aprobación de sus autoridades ambientales, de alimentación y salud. En Colombia se aplica tanto por vía aérea, por ejemplo en arroz, y caña de azúcar, como con tractor y con bomba espaldera, en flores, palma, cacao, café, banano y toda clase frutales y hortalizas. Se usan alrededor de diez millones de litros anuales, de ellos, menos del 5% fueron para fumigar coca. Si se dejara de usar el glifosato se calcula que la producción agrícola caería entre un 30 y un 40%. Un desastre con gravísimas consecuencias para la provisión de alimentos y la nutrición de los colombianos.

El glifosato se sigue usando contra los narcocultivos mediante aspersión terrestre. Ello ocurre porque la Constitucional, haciéndole un vergonzoso favor a Santos y a las Farc, que lo habían pactado en las negociaciones, prohibió el uso del glifosato pero solo en aspersiones aéreas y solo contra los narcocultivos.

Lo hizo alegando que en 2015 la IARC clasificó el glifosato en la lista 2A, como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”, sosteniendo que puede causar linfoma de No Hodgkin. La IARC no hizo distinción alguna sobre el mecanismo de aplicación ni dijo una palabra sobre los productos sobre los cuales se usa. Sin embargo, la Corte solo prohibió la aspersión aérea contra los narcocultivos.

Más evidencia de que la decisión es absolutamente política y que a la Corte le importan un comino la vida y la salud: no ha dicho nunca absolutamente nada sobre los otros 82 agentes que están en la lista 2A ni, peor, sobre los 120 agentes que están en el grupo 1 en los que hay pruebas inequívocas de que causan cáncer.

Mientras tanto, en nuestro país la erradicación manual se hace con una marca china, Cúspide, que en el producto que se vende acá contiene Nonilfenol Etoxilado, una sustancia de lenta biodegradación y un neurotóxico con, esa sí, desenlaces cancerígenos probados, y por eso mismo prohibida en EE.UU. y en la Unión Europea. A pesar de ello, el proveedor del glifosato chino sigue siendo escogido por una subasta inversa y con proponente único: Talanu Chemical Ltda.

Si queremos ponerle fin al mar de coca que nos tiene azotados es indispensable retornar ya a la aspersión aérea. Pero hay que hacerlo con un producto bueno y con un sistema múltiple de proponentes.

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