domingo 15 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Rafael Nieto Loaiza

Hamás, Palestina e Israel

Petro, mientras tanto, nos avergüenza. Se alinea con Hamás, hace unas alucinantes acusaciones de nazismo a Israel, banaliza el Holocausto, y hace trizas la política internacional colombiana y su eje de condena sistemática al terrorismo

El antisemitismo es viejo y no ha sido exclusivo de los musulmanes. Se ha manifestado a lo largo de la historia en persecuciones, guetos, pogromos, migraciones forzadas que empezaron con la diáspora. Su versión más detestable, cruel y horrorosa es el genocidio del Holocausto. No ha habido en la historia pueblo más perseguido que el judío.

Más allá de los versos contra los judíos que hay en el Corán, el antisemitismo árabe se ha ido haciendo cada vez mayor en el siglo XX. Islamistas radicales atacaron con ferocidad a los judíos en 1929 y después en 1936. Durante la Segunda Guerra, el gran muftí de Jerusalén viajó a la Alemania nazi, se entrevistó con Hitler y trató de crear unas SS musulmanes con la intención manifiesta de exterminar a los judíos.

La Asamblea de Naciones Unidas en 1947, después del espanto de la Shoá, aprueba la partición de Palestina en dos estados, uno judío y uno árabe. Israel declara su independencia en mayo de 1948. Los vecinos árabes se niega a aceptar el plan de la ONU y atacan a Israel pero son vencidos. En 1967, Egipto, Siria, Jordania e Irak son derrotados en la guerra de los Seis Días.

Desde 1995, Cisjordania está bajo el control de la Autoridad Nacional Palestina con la dirección de hombres de Fatah. Israel se retiró en 2005 de la Franja de Gaza. Dos años más tarde, después de sangrientos enfrentamientos con Fatah, Hamás quedó con control total de Gaza.

Ahora Hamás, que tiene por fin fundacional el exterminio de los judíos, ha ejecutado la peor operación terrorista contra Israel en la historia. Más de mil civiles, incluyendo ancianos, mujeres y niños, fueron asesinados a sangre fría y centenares han sido secuestrados. La crueldad vista no tiene nombre. Israel tiene el derecho de defenderse y a eliminar a los terroristas de Hamás allá donde se encuentren, con el único límite del derecho de la guerra. Primero la condena y la persecución a los terroristas. Después lo demás. La solución de los dos Estados, la única posible para la estabilidad de la zona a mediano plazo, solo es posible sin Hamás. Hay un derecho a un estado palestino, pero ese estado solo es posible si se acepta también el derecho de los judíos a vivir en paz y sin riesgos en Israel.

Petro, mientras tanto, nos avergüenza. Se alinea con Hamás, hace unas alucinantes acusaciones de nazismo a Israel, banaliza el Holocausto, y hace trizas la política internacional colombiana y su eje de condena sistemática al terrorismo.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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