domingo 14 de abril de 2019 - 12:00 AM

¡No todo vale!

El art. 179 de la CP dice que “[n]o podrán ser congresistas:

... 3. Quienes hayan intervenido en gestión de negocios ante entidades públicas, o en la celebración de contratos con ellas en interés propio, o en el de terceros [...] dentro de los seis meses anteriores a la fecha de la elección”. Mockus era el representante legal de Corpovisionarios, que celebró varios contratos con entidades públicas, alguno dentro de los seis meses anteriores a su elección el 11 de marzo de 2018.

El argumento de que no fue Mockus quien celebró el contrato, sino un tercero en quien él había delegado, es contrario a derecho. Que un representante legal delegue en un tercero la firma de un contrato solo significa que ese tercero celebra el contrato en nombre de quien lo delegó, no que el tercero firma el contrato en nombre propio. Dicho de manera sencilla, la actuación del delegado se hizo en nombre de Corpovisionarios y por autorización de Mockus, como si el mismo Mockus hubiera firmado. El que celebró el contrato fue Mockus en interés de Corpovisionarios,. Además, no sobra recordarlo, Mockus mismo se beneficiaba de esos contratos.

Más grave aún, Mockus y los verdes sabían de la inhabilidad. En efecto, antes de la inscripción de candidatos al Congreso hubo un debate público y se advirtió que, si Mockus se inscribía, incurriría en la inhabilidad. Aún así, el ex alcalde manifestó bajo juramento que no tenía inhabilidad.

Así que ni el partido ni Mockus pueden alegar que no sabían. No lo digo por las consecuencias jurídicas, sino por lo ético y lo político. Alegarán que cabía la duda. No la había. La jurisprudencia del Consejo de Estado ha sido reiterada y constante: los representantes legales de las personas jurídicas que celebran contratos con entidades públicas están inhabilitados para aspirar al Congreso. Por otro lado, si se aceptara que delegar la contratación en terceros elimina la inhabilidad para ser congresista se abriría una tronera para la corrupción.

La verdad es que los verdes y Mockus decidieron correr el riesgo. Si tenían la duda, deberían haberse abstenido. Pero decidieron presentarlo como candidato para aprovechar su arrastre electoral. Consiguieron su objetivo: 540.783 votos sacó Mockus, sin los cuales los verdes tendrían entre 4 y 5 senadores menos.

¿Habrá otras consecuencias? Debería haberlas. No es ético, no es políticamente justo y no es acorde con la democracia que un partido mantenga las curules cuando inscribe a sabiendas candidatos inhabilitados. Ni que reciban la reposición por esos votos. ¡No todo vale!

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