domingo 19 de junio de 2022 - 12:00 AM

Por el ingeniero

En cambio, Rodolfo Hernández nos asegura que en cuatro años tendremos de nuevo elecciones, que habrá un compromiso real en la lucha contra los corruptos y un control del gasto público.

Estas son unas elecciones extraordinarias porque uno de los candidatos amenaza el modelo democrático y la economía de mercado. Porque por primera vez en Colombia un candidato de izquierda puede ganar. Porque ambos candidatos tienen rasgos populistas. Porque Uribe no solo ya no determina quién será el presidente, sino que su respaldo es políticamente costoso. Porque una mayoría ciudadana optó por un “cambio”, aunque no haya ninguna claridad sobre el cambio que se quiere. Porque los asuntos de seguridad y conflicto armado no jugaron ningún papel significativo en las preocupaciones de los electores. Porque tampoco fue “la economía, estúpido”, el eje del debate electoral.

Lo son porque nunca habíamos oído propuestas tan irresponsables e irrealizables como las que hizo Petro. Entre otras, ofreció un tren elevado y eléctrico entre Buenaventura y el Caribe, comprar todo el carbón que producimos, garantizar empleo a todos los que no lo tienen, construir ciudadelas para todos los militares y policías. Y las que hipotéticamente podrían hacerse, no puede financiarse o traerían más desempleo y pobreza, como la suspensión de la exploración y explotación petrolera, la tributaria de 50 billones, los diez mil médicos domiciliarios o los $500 mil para todas las madres cabezas de hogar y los adultos mayores.

Petro quiere un estado gigantesco, con mucha más burocracia y muchos más impuestos. Habría más corrupción, estrangulamiento a los emprendedores, aumento del desempleo y disparo de la pobreza.

Lo son porque nunca habíamos vivido una campaña tan repugnantemente sucia como la del petrismo. Su campaña fue una cloaca. Llevó al extremo el todo vale: ofreció beneficios a corruptos, mafiosos, guerrillos, paracos, parapolíticos. Aceptó en su campaña mentir, engañar, difamar, injuriar, acudir a los ataques más ruines para destruir a sus competidores.

Estas elecciones también son extraordinarias porque un verdadero ‘outsider’, Rodolfo Hernández, tiene altas probabilidades de triunfar. No me gusta que es lenguaraz y boquisucio, su oposición al glifosato, su propuesta de legalizar la marihuana recreacional, la extensión al Eln del pacto con las Farc. Pero en todo esto la posición de Petro es la misma o peor.

En cambio, Hernández nos asegura que en cuatro años tendremos de nuevo elecciones, que habrá un compromiso real en la lucha contra los corruptos y un control del gasto público. Y no gobernará con las lacras con que se rodea Petro. En las circunstancias actuales, razones más que suficientes para votar por el ingeniero.

Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad