domingo 22 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Rafael Nieto Loaiza

Vitales elecciones del 29

El control de las gobernaciones más importantes, pero sobre todo de las alcaldías de las capitales más grandes, pesa mucho cuando de elegir Presidente se trata. No dudo de que lo fueron para las presidenciales pasadas. López en Bogotá, Ospina en Cali, Dau en Cartagena y Quintero en Medellín, influyeron decisivamente en el triunfo de Petro. Ganó con holgura en todas esas ciudades menos en Medellín, donde el peso del centro y la derecha son mayores que en cualquier otra parte.

Yo no veo, al menos hasta el momento, posibilidad de que Petro se quede en el poder. Su popularidad es apenas del 30%. En general los contrapesos institucionales están operando incluso, a pesar de los altibajos, en el Congreso. Y aunque se esperaba mucha más templanza por parte del mando militar, tampoco se ve que Petro pudiera conseguir entre ellos el apoyo que necesitaría para una aventura golpista. El mando puede estar callado, pero eso no significa que esté contento con las políticas del gobierno ni, mucho menos, que apoyaría un golpe de Petro. Para rematar, la situación económica se deteriora aceleradamente y la inseguridad es cada día más aguda. Tarde o temprano le pasarán factura al gobierno.

Petro, sin embargo, tiene unas ventajas: la oposición sigue siendo débil y está fragmentada; los partidos liberal, de la U y los conservadores tienden a venderse por un plato de lentejas; el próximo año tendrá fiscal de bolsillo; también contará con un presupuesto gigantesco, el más alto que nunca en la historia, un 20% mayor que el del 2023, y, por tanto, mucha capacidad de gasto para comprar apoyos con subsidios y con corrupción; y cuenta con el soporte de los grupos criminales, todos ellos beneficiados por unas políticas gubernamentales que con la excusa de la la “paz total” no solo paralizan a la Fuerza Pública sino que les garantizan impunidad y enormes provechos estratégicos.

Por eso, de nuevo, la importancia nacional de elegir alcaldes y gobernadores que no sean petristas. Las proyecciones son buenas. La izquierda perderá Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, Cali, Cartagena y Medellín. De hecho, ni siquiera es claro que gane en Santa Marta. Y en las gobernaciones tampoco va a ganar nada importante, aunque puede participar en algunas coaliciones que pueden triunfar, como la de Luis Pérez en Antioquia. No deja de ser difícil de creer que Suárez y Rendón no hayan sido capaces de ponerse de acuerdo para derrotar a Lupe.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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