viernes 07 de mayo de 2010 - 10:00 AM

Grímpolas

Dentro de un tenso pero pacífico ambiente que algunos llamaron 'alambrada de garantías hostiles', bajo la Designatura en ejercicio del doctor Alberto Lleras, el 5 de mayo de 1946, el partido liberal perdió las elecciones presidenciales, ganadas por el partido conservador con el nombre del ingeniero antioqueño Mariano Ospina Pérez, quien puso en las urnas 564.661 votos contra 438.255 del médico liberal Gabriel Turbay y 356.995 del abogado liberal Jorge Eliécer Gaitán.

Así lo proclamaron el lunes siguiente. Los directivos del Gran Consejo Electoral, doctores Luis Ignacio Andrade, Antonio María Pradilla y Eduardo Gacharná, de conformidad con la entonces vigente Carta Constitucional de 1886. Se anota que dentro de la normatividad actual no habría sido esa la definición. Una segunda vuelta o jornada electoral habría ocurrido entre Ospina y Turbay, los dos candidatos mayoritarios. Los liberales de entonces dirían, posiblemente, que esa fue la 'hecatombe' de la época.

En las elecciones presidenciales de este mes, no caerá ningún partido tradicional porque el actual Mandatario, doctor Uribe Vélez, no está representando parcialmente ninguno de los dos. Ha ejercido el poder dos períodos consecutivos de cuatro años cada uno, como él mismo lo proclama, en nombre de la Nación entera, en defensa del Orden y el Progreso.

Otros ciudadanos prominentes ocuparon, reelegidos, distintos períodos, la Presidencia de la República. Que recordemos al escribir esta columna, el General Tomás Cipriano de Mosquera, el doctor Rafael Núñez Moledo y el doctor Alfonso López Pumarejo. Del segundo escribió el doctor Marceliano Vélez en 1891: 'El lodo que la envidia pretende en ocasiones arrojarle, cae siempre sobre ella misma para confundirla y el doctor Núñez no va a ser elegido, Dios mediante, por la quinta sino por la sexta vez Presidente de Colombia'. Y triunfó de nuevo con Caro como Vicepresidente.

A medio siglo de la muerte del doctor Núñez, escribió así de él nuestro Presidente Eduardo Santos:

'La fría enumeración de las actividades públicas de Núñez y de la manera como ellas modificaron la vida colombiana, no podría jamás explicarnos por sí sola la personalidad del padre de la Regeneración. Se equivocan, a mi modo de ver, quienes quisieran ver en él tan sólo a un doctrinario, a un pensador político, a un organizador de las instituciones. Podría ser todo eso pero además una pasión en marcha, una pasión humana, influida decisivamente por todas las cosas grandes y pequeñas que afectan la vida de los hombres'. Hay dirigentes y épocas que se parecen tanto!

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