viernes 06 de febrero de 2009 - 10:00 AM

Grímpolas

Grato el turismo. Bienvenido el turismo. Prosigue la buena costumbre de hablar intensamente del turismo y de señalarlo como factor de progreso regional.

A toda obra privada o pública que se proyecte, se le adjudica este medio que la estimula y justifica. Lo que ocurre es que solo una minoría analiza la otra cara del turismo, como todo lo bueno también perseguido por corrientes malignas que lo desfiguran. Qué indeseable el turismo de las vulgares francachelas, consumidoras de aguardiente y droga, contaminador de calles, avenidas y establecimientos indefinidos, en los que se dan las violaciones de la moral y la ley.

Las tres apreciadas ciudades colombianas de la Costa Atlántica son emblemas del turismo, así como todas las cercanas a playas marítimas. Pero como evidenciado caso, en Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, no se ha logrado, en tantos años, que la parte buena del turismo cobije y participe a todos los sectores humanos que las integran.

Y contrariamente, son las mayorías las que sufren las dificultades promovidas por la reiterada transitoriedad de ajenos grupos procedentes de todos los confines, bajo el signo del turismo. La miseria, la suciedad, el escándalo, la embriaguez, el vicio y la algarabía, atentan contra la tranquilidad de los naturales, les encarecen el sustento y la vivienda, obstaculizan el funcionamiento de los servicios públicos y cada día se hace más fuerte la franja que divide entre aprovechados y víctimas.

Para Bucaramanga y Santander deseamos un turismo pulcro y progresista, ético y bien educado. De sanas promociones evidentes. Qué bueno el turismo de las convenciones institucionales y profesionales; de los conciertos de teatro y música; de los deportivos, de los literarios e históricos; de los religiosos, de los universitarios y gremiales; de los investigadores de la ciencia y el ambiente; de los que exaltan el pasado en orden y promueven el porvenir cultural.

En fin, de los sociales que relacionan al sano pueblo y promueven su mejor estar. Ese es el turismo deseable que, desde luego, se divierte con la naturaleza y su paisaje, la charla y la cordialidad del intercambio, finalizando, si así se desea, en la fiesta y en la danza, promulgándose la decencia estimulante de todos los de aquí y los de allá.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad