viernes 19 de febrero de 2010 - 10:00 AM

Grímpolas

Amable invitación del ingeniero Carlos Alberto Gómez Gómez, Gerente de la Electrificadora de Santander, hizo posible nuestra incorporación a grupo de ejecutivos santandereanos que el sábado anterior visitaron el Proyecto Hidrosogamoso.

Altos funcionarios administrativos y técnicos de Isagen, la más seria organización oficial en la materia, así como ingenieros pertenecientes a la primera línea de las empresas constructoras, recibieron a los interesados en el conocimiento, informándolos del proceso a seguir en la observación de los distintos frentes, con insistencia en el cumplimiento de los mandatos sobre seguridad de las personas, previa repartición severa de los elementos indispensables para el efecto.

La extensa zona donde se realizan las obras está localizada en el departamento de Santander, al noreste del país. La represa se construye en el cañón donde aproximadamente el río Sogamoso cruza la Serranía de La Paz, a 75 kilómetros aguas arriba de su desembocadura en el río Magdalena y a 62 kilómetros aguas abajo de la confluencia de los ríos Suárez y Chicamocha. Al sitio exacto se llega desde las ciudades de Bucaramanga o Barrancabermeja por la carretera que las une.

El grupo interesado arribó físicamente a los principios de la monumental obra iniciada hace un año, pero ya señalada en diferentes anexidades. Vías de entrada, movimientos diversificados de tierras, túneles inmensos, maquinarias y servicios instalados, etc., dan versión de lo obviamente mínimo que se ha hecho y de lo mucho que se hará en los seis u ocho años venideros. Esto es lo más productivo y estimulante, solo comparable a instalaciones de la Empresa Colombiana de Petróleos en campos de explotación y refinación. Los Directores, Ingenieros y Auxiliares, explican dentro de la ciencia que los autoriza y con la cordial educación que los distingue. De otra parte el personal medio y el de trabajo manual dejan la impresión de su constante disciplina.

Personalmente y sobre el aspecto sentimental diríamos cómo son de gratos los finales cuando se involucran con la naturaleza transitada y admirada desde antes. Volver a subir y bajar físicamente, a pie firme, estimulados por los menores compañeros, las alturas de Girón y Betulia, con el río Sogamoso al fondo, sobre grandes planicies que sustenta, recordando sus bondades impetuosas de la inicial navegación y ahora acariciando los propósitos progresistas de la sabia modernidad organizada, en torno a la fortaleza de su mágica transformación a la electricidad.

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