Publicado por: Ramiro Serrano
Bucaramanga, identificada como “La Ciudad de los Parques”, hoy se aleja de esa realidad por culpa de la desidia de sus gobernantes y del ciudadano del común que no le dan ese valor urbanístico y de pulmón que generan para la ciudad.
Recuerdo en mi infancia, cuando cada parque tenía un funcionario del municipio que lo cuidaba y un policía que entretenía a los niños y les enseñaba no solo a conservar la naturaleza, sino que con juegos les mostraba lo que era saber convivir, tener respeto por los demás y el civismo. (Recuerdo con cariño al agente de la Policía Nacional de apellido Carreño).
Después de esta etapa soñada, se ven pasar los alcaldes, unos decidiendo cambiar toda la arquitectura de los parques como si se tratara de un terremoto; otros más modernos entran en la modalidad de construir parques temáticos, pero ninguno prevé darles una conservación a futuro a los pocos que ya tiene la ciudad, también llamada: “Bonita”.
Estos diseños fueron heredados urbanísticamente de los españoles, ya que todas las ciudades nacían con un parque, derivándose de aquí toda la distribución arquitectónica y de usos municipales.
Estas áreas son consideradas como espacios públicos, que sus habitantes no solo utilizan como pulmón, sino como sitio de encuentro para la convivencia, con la naturaleza y la identidad cultural. Un ejemplo para emular nos lo dan los antioqueños, en cuyo territorio sus parques, apoyados por el sector privado, se han convertido en sitio de reunión para fortalecer sus raíces y su cultura.
En nuestra ciudad, de este sueño no queda nada. Los parques hoy son una fuente de delincuencia, donde se atraca a transeúntes con armas blancas para despojarlos de un celular; son el sitio de encuentro para el consumo de drogas alucinógenas o de vendedores ambulantes; punto de encuentro para la prostitución y el travestismo. Ningún ciudadano del común los percibe como sitio ideal para aprender de la convivencia y de su identidad. Nosotros (gobierno, Policía y particulares) somos responsables de que a futuro estos espacios se conviertan en paredes de cemento.









