
Publicado por: Ramiro Serrano
Santander se ha convertido en una región donde los servicios son la mayor fuente de ingresos de todos sus conciudadanos. Somos reconocidos a nivel nacional por las instituciones de salud, siendo estas de referencia también a nivel internacional. Tenemos los principales centros educativos del oriente colombiano, que nos ponen en una posición muy privilegiada en la región. También nuestros paisajes, nuestra gastronomía y el crecimiento hotelero nos han puesto de pioneros a nivel nacional en el sector turístico. Pero la pregunta que nos debemos hacer es si tenemos la vocación para podernos mantener en el tiempo en estas líneas de servicios. No podemos negar que tenemos unas excelentes infraestructuras para cumplir con nuestra identificación. Tenemos profesionales idóneos y capacitados en nuestras universidades y algunos con especializaciones en el extranjero que hacen que este ejercicio sea llevado con personal idóneo. Los servicios son realizados con todos los estándares exigidos, pero vemos con tristeza que no se hacen con la pasión para poder generar un posicionamiento de nuestras actividades.
Vamos a un restaurante y nos prestan el servicio; pero no hacen lo posible para que ese momento sea inolvidable en la vida para quien lo visita. Nuestros médicos nos atienden con todo su conocimiento y sabiduría, sacándonos muchas veces con su sapiencia de enfermedades consideradas como crónicas; pero no se vuelven en un referente de las personas que atienden; visitamos nuestra belleza geográfica pero solo las fotos quedan del recuerdo de toda una población y camino recorrido… Todos nos atienden de manera excelente, pero su servicio no trasciende, porque carecemos muchas veces de pasión por lo que hacemos.
La única forma en que podemos construir ciudad y empresa es que nos identifiquemos, sintamos y con perseverancia luchemos por lo que tenemos y nos gusta hacer. El día que cambiemos los profesionales por profesionales apasionados, cambiemos los que critican por los que construyen y entendamos que el crecimiento no depende de los demás sino de uno mismo, es ese momento cambiará nuestra ciudad teniendo un mayor reconocimiento en el país por lo que hacemos.









