jueves 09 de junio de 2022 - 12:00 AM

A contratar administrador

No hay nada más caro que un administrador barato y por ello no podemos seguir escogiendo al que cobra menos de lo justo, sino aquel que por sus capacidades no ponga en riesgo el patrimonio de todos...
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Columna de
Ramiro Serrano

Hoy se requiere para contratar un administrador de propiedad horizontal confirmar que sea una persona capacitada para atender las exigencias legales que le han impuesto últimamente. El administrador debe ser una persona que tenga conocimientos básicos de contabilidad, contratación, políticas de habeas data, del SGSST y reglamentación para el manejo de áreas comunes (piscinas, jacuzzis, saunas, certificación de ascensores, etc.); eso sin contar las cargas que se han adicionado en el proyecto de ley que viene en curso. Esto ha hecho que cada día estos representantes legales requieran mayor preparación y conocimiento.

Para contratar al administrador es necesario conocer también las problemáticas que tiene el edificio o conjunto, que bien pueden ser de cartera, mantenimientos, administrativos, contables y hasta de convivencia; para que su escogencia tenga en cuenta la experiencia en aquellas áreas donde la copropiedad tenga debilidades.

Ahora bien, no es lo mismo administrar diferentes tipos de propiedad horizontal: residencial, comercial, mixtas, industriales, parcelaciones, zonas francas o cementerios; pues en cada una de ellas por el uso urbanístico e intereses las experticias que se requieren son diferentes.

Es necesario ser muy responsable al escoger el administrador que fungirá como representante legal de una copropiedad, ya que estará a cargo de los bienes comunes que fácilmente pueden superar los varios miles de millones de pesos. Así que dejarlo en manos de personas que no tienen la experiencia, llevará al deterioro por su falta de mantenimiento adecuado y la desvalorización de las unidades privadas.

Por lo que la próxima vez que nombre un administrador debe analizar: 1. Su experticia, trayectoria y sus referencias. 2. Tener definidas las necesidades de la copropiedad para determinar su perfil y su escogencia. 3. Determinar las áreas comunes a administrar, para poder verificar el conocimiento del administrador.

No hay nada más caro que un administrador barato y por ello no podemos seguir escogiendo al que cobra menos de lo justo, sino aquel que por sus capacidades no ponga en riesgo el patrimonio de todos los copropietarios o que el día de mañana nos ponga a responder por su falta de experticia en el ejercicio del cargo.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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