jueves 10 de octubre de 2019 - 12:00 AM

A desprestigiar

Estas personas envenenan a los incautos y acaban con la convivencia pacífica, haciendo que la vivienda no sea digna
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Columna de
Ramiro Serrano

Nos hemos convertido en unos especialistas en desprestigiar y no construir; especialmente hoy cuando las redes sociales y las comunicaciones inmediatas e inéditas son el mejor medio para cumplir con ese objetivo. Vemos como se censuran a los jueces, pero no entendemos que no existen los suficientes para poder impartir justicia a tiempo, ni salas para cumplir con la celeridad que exige la oralidad, también criticamos al gobierno, pero no reconocemos sus logros y las dificultades que han tenido por el ejercicio de periodos anteriores, exigimos al legislativo normas que verdaderamente genere cambios, pero le exigimos la creación de normas totalmente mediáticas, etc.

Lo mismo sucede con la propiedad horizontal, donde existen personas que nunca participan en los órganos sociales y si lo hacen es con la finalidad de obstaculizar el desarrollo de la administración, convirtiéndose verdaderamente en un obstáculo para el buen funcionamiento de la persona jurídica. Se distinguen por sus comentarios tóxicos en los pasillos, por los derechos de petición solicitados en forma injustificada y permanente, por hacer efectivos los derechos de inspección no para ayudar en su auditoría sino para degradar a las personas que voluntariamente intentan que la copropiedad cumpla sus objetivos. Estas personas envenenan a los incautos y acaban con la convivencia pacífica, haciendo que la vivienda no sea digna como lo obliga la constitución nacional, sino por el contrario, sea territorio de combate en donde no se piensa en el bien común.

Varias personas que viven en copropiedad y que a gritos manifiestan sus derechos y exigencias, han olvidado que en esta hay dos principios básicos: la convivencia y la comunidad; y que estos sólo se desarrollan cuando sabemos compartir las diferencias y hacemos parte para construir un mejor conjunto. Estos comportamientos no solo disocian al colectivo, sino que desvalorizan las unidades privadas porque con ese ambiente ninguna persona desearía vivir allí. Puede tener razón la frase que “se tiran piedras al árbol que da más frutos”, el problema es que estamos a punto de convertirlo en un chamizo.

APARTE: Lamentamos la muerte de Horacio Blanco Guarín, condolencia a la familia y a los funcionarios de FENIX CONSTRUCCIONES S.A.

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