jueves 18 de julio de 2019 - 12:00 AM

¿A qué bando perteneces?

Si usted no se adapta a las reglas establecidas en una comunidad no está preparado para vivir en propiedad horizontal
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Columna de
Ramiro Serrano

Hoy vemos cómo las relaciones sociales están basadas en odios y contradicciones. En la vida política los de la derecha odian a los de la izquierda y viceversa; pero nunca pudiendo llegar a puntos de encuentro para construir el país que necesitamos.

De la misma manera sucede en la propiedad horizontal: encontramos personas que dedican su tiempo libre para participar en los órganos de administración y de convivencia de la copropiedad, y otros que sólo se dedican a contradecir lo que ellos realizan; llevando a la copropiedad a un retardo administrativo por el hecho de tener que satisfacer contestaciones de derechos de petición, asambleas y socialización de programas para no llevar a los integrantes de la persona jurídica a una batalla campal.

Muchos de los contradictores nacen por celos porque no son actualmente consejeros, porque al salirse de las normas de convivencia han sido sancionados, porque simplemente se les ha llamado la atención para que se entiendan que existe un derecho colectivo sobre el individual, o simplemente porque están acostumbrados a contradecir, pero nunca participar; siendo efectivamente estos últimos los más dañosos.

Se define como comunidad: “El conjunto de personas que viven juntas bajo ciertas reglas o que tienen los mismos intereses”. Luego si usted no se adapta a las reglas establecidas en una comunidad porque considera que tiene las suyas y que se encuentran por encima de la de los demás o que sus intereses son contrarios al crecimiento del edificio o conjunto, vemos que todavía no está preparado para vivir en esa comunidad, llamada propiedad horizontal.

La Ley 820 de 2003 exige al arrendador entregar al arrendatario el reglamento de propiedad horizontal durante la firma del contrato de arrendamiento, con el fin de que conozca plenamente las reglas y los intereses de la copropiedad. De la misma manera cuando se hace una compraventa en este tipo de vivienda este hace parte del documento de tradición.

Luego el vivir en este tipo de comunidades conlleva a construir, a cooperar, a desarrollar ideales comunes; más no a obstaculizar perteneciendo a bandos que solo perjudica a un grupo de personas y al valor de nuestra propiedad.

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