jueves 26 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Consumo de drogas

el único camino que nos queda son los acuerdos a los que podemos llegar como buenos vecinos, donde podamos vivir sin conflictos
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Columna de
Ramiro Serrano

Se encuentra a la espera de firma presidencial la ley aprobada por la Cámara y el Senado donde se limita el derecho y se prohibe el consumo, distribución y comercialización de sustancias psicoactivas al interior de los centros deportivos, parques, entre otros; reactivando con esto el artículo 140 del Código de Policía, que había sido considerado inconstitucional por la Corte en meses pasados; causando con esto un revuelo a nivel nacional.

Efectivamente esta ley no trajo nada nuevo. La prohibición de dicho consumo va dirigido a los perímetros de los centros educativos, al interior de los centros deportivos y parques; pero la ley obliga a las autoridades municipales a determinar estas zonas, para no violar el derecho al libre desarrollo de la personalidad de quienes consumen este tipo de sustancias.

En el caso de las propiedades horizontales manifiesta que le corresponde a la Asamblea General de copropietarios o consejo de administración la prohibición del consumo de las sustancias psicoactivas en las zonas comunes. A la luz del artículo 5, 46, 58 y siguientes de la Ley 675/01, la asamblea general de copropietarios podría prohibir desde antes a la existencia de la presente ley el consumo en las áreas comunes, pero para ello necesariamente debe reformarse el reglamento de propiedad horizontal disponiendo cuáles son las sanciones en esos casos.

Estas prohibiciones no podrán nunca recaer en las unidades privadas, ya que quien consuma dichas sustancias podrá hacerlo en sus apartamentos, sin que una ley o reglamento le pueda prohibir que lo haga, así moleste o fastidie a sus vecinos por dicho consumo. Esto con fundamento al libre desarrollo de la personalidad establecido en la Constitución Nacional, en la Ley Antitabaco y las normas que reglamentan este derecho y el Código de Policía.

Aunque es difícil aceptar que un vecino nos moleste por dicho consumo, debemos tener en cuenta que ellos tienen unos derechos constitucionales que los protegen. Luego el único camino que nos queda son los acuerdos a los que podemos llegar como buenos vecinos, donde podamos vivir sin conflictos entre el consumidor y el no consumidor de sustancias psicoactivas.

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