jueves 12 de mayo de 2022 - 12:00 AM

El consejero desinformado

Cuando se adquiere el derecho de ser consejero, también se adquieren obligaciones como conocer a la perfección el reglamento de la propiedad horizontal, las obligaciones que tiene la copropiedad y las maneras de ejercer control
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Columna de
Ramiro Serrano

En las asambleas generales ordinarias se postulan para ser miembros del consejo de administración copropietarios con diferentes intereses: Unos pensando en el desarrollo de la copropiedad y que su inversión no se devalúe, otros porque les gusta conservar un liderazgo dentro de las comunidades a que pertenecen y otros porque no se encuentran de acuerdo con las decisiones de las mayorías y creen que la mejor manera de hacer oposición es perteneciendo a estos órganos.

Pero cuando se adquiere el derecho de ser consejero, también se adquieren obligaciones como conocer a la perfección el reglamento de la propiedad horizontal, las obligaciones que tiene la copropiedad y las maneras de ejercer control; esto con el fin de evitar la coadministración y que los recursos y bienes de la copropiedad no se deterioren o dejen de cumplir su función.

Es necesario que cuando una persona se postule, se comprometa a asistir a las reuniones, ya que como dice el artículo 54 de la Ley 675/01, “esté deliberará y decidirá válidamente con la presencia y votos de la mayoría de sus miembros”. Luego si fue nombrado un consejo de administración de 5 copropietarios; tanto para deliberar, como para decidir, se requerirá la concurrencia de al menos 3 personas y no como equívocamente se piensa que es con la mayoría simple de los que asistan. De ahí la importancia del compromiso de quienes se postulen para estos cargos, pues su inasistencia obstruye la toma de decisiones que se tomen en favor de la copropiedad.

Una frecuente equivocación es ver a los consejos de administración validando los actos de la asamblea, especialmente el análisis sobre el derecho a pertenecer o no al consejo de quienes fueron nombrados. Cuando solo la asamblea o un juez de la República por proceso de impugnación podría desconocer su calidad de consejero.

Podríamos seguir analizando más casos que suceden a diario con estos órganos de administración, que no son consecuencia de la mala fe, sino de la falta de preparación y compromiso para ejercer el cargo, pero que afectan su verdadera finalidad.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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