jueves 14 de julio de 2022 - 12:00 AM

El edificio incluyente

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Columna de
Ramiro Serrano

Se habla que una sociedad es incluyente cuando todas las personas tienen los mismos derechos por parte de un estado o una comunidad, por el simple hecho de ser personas y sin distinción de cualquier condición particular. Hoy en día esas igualdades tienen que verse especialmente reflejadas en aspectos de género, identidad, salud y edad.

Es importante analizar si nuestras copropiedades son incluyentes haciéndonos las siguientes preguntas: 1. ¿La construcción tiene barreras que dificulten el ingreso de personas con movilidad reducida? 2. ¿La señalización del edificio tiene el sistema braille para darle oportunidad de ubicación a las personas con limitación visual? 3. ¿Existe dentro del personal del edificio alguna persona que maneje el idioma de señas para las personas con dificultad auditiva? 4. ¿En la copropiedad se respeta el parqueadero de discapacitados y el de visitantes, o se los toman los propietarios negándoles los derechos que la norma urbanística les ha otorgado? 5. ¿Tenemos acondicionadas las áreas sociales sólo para que sean utilizadas por los jóvenes y los niños; o también para que las personas mayores puedan tener el mismo disfrute? 6. ¿Tenemos oratorios religiosos, pero no damos oportunidad que otras creencias se reúnan en dicho lugar? 7. ¿Nos resistimos al nombramiento de algún funcionario por ser de determinada raza o etnia? 8. ¿Generamos problema cuando una persona de la comunidad LGTBIQ+ entra a los baños de la copropiedad conforme al género con el cual se identifica? 9. ¿Ponemos resistencia cuando personas de la comunidad LGTBIQ+ tiene manifestaciones de cariño en las áreas comunes? 10. ¿Existe respeto a la intimidad de cada persona dentro de la copropiedad o las juzgamos por lo que consumen o con quién o cuántos se interrelaciona?

Al hablar de inclusión logramos una sociedad más equitativa, porque pensamos y tenemos en cuenta también a aquellas personas que, aunque minoría, son parte del colectivo para el que debemos trabajar. Teniendo en cuenta sus particularidades físicas, de pensamiento, de identidad, de género; para así satisfacer sus necesidades o incluso, solo reconocerlos en la diferencia como iguales.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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