jueves 03 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

El maltrato

Para vivir dignamente en propiedad horizontal y se valoricen nuestros inmuebles debemos ayudar a construir comunidad, en vez de contribuir a su deterioro
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Columna de
Ramiro Serrano

Hemos oído en estos días a nivel nacional casos de maltrato a administradores y miembros de consejo de administración por parte de copropietarios, conductas muchas veces que pueden llegar a tipificarse como penales. Pero como no soy partidario de realizar apología sobre lo negativo, intentaré enunciar algunas conductas por parte de residentes y propietarios en las que se maltrata a quienes administran nuestros bienes comunes: 1. Agresiones físicas o verbales. Vemos como quienes que se consideran dueños de la verdad realizan calumnias e injurias por medio de redes o chismes sobre sus administradores logrando el convencimiento del colectivo con sus mentiras y otras veces agrediéndolos físicamente. 2. Envío de derechos de petición pidiendo lo divino y humano para obstaculizar el trabajo administrativo. 3. Requerimientos por tonterías en horas no laborales al administrador y reprochar si no atiende inmediatamente. 4. Promocionar eventos para obligar a la administración aumentar su gestión de servicio. 5. Realizar requerimientos por redes sociales y no por medios establecidos por la copropiedad, deteriorando la imagen del servicio. 6. Exigir funciones que no le corresponde, como arreglar problemas personales entre vecinos, imponer sanciones, etc., para posteriormente reclamar su ineficiencia por no hacerlo. 7. Intentar dividir la copropiedad, generando agresiones colectivas, en vez de ayudar a construir. 8. Criticar, mentir y divulgar lo negativo.

El maltrato no se reduce solo a las agresiones físicas, también son los actos que deterioran la profesionalidad, trabajo y tranquilidad. Quien agrede lo hace por falta de enseñanza de los principios básicos de convivencia que deben aprenderse desde el hogar y complementariamente en los colegios o universidades. Lamentablemente estas conductas se transfieren a hijos o amigos justificados en la frase cajón: “en la vida no hay que dejarse de nadie”.

Con este artículo no estoy justificando las malas acciones de los administradores, sino manifestando que existen medios legales y reglamentarios para requerirlos, alejados de la violencia. También que los administradores cuentan con medios policivos o penales para poner frente a las agresiones que reciben de copropietarios y residentes.

Recordemos que para vivir dignamente en propiedad horizontal y se valoricen nuestros inmuebles debemos ayudar a construir comunidad, en vez de contribuir a su deterioro.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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