jueves 17 de octubre de 2019 - 12:00 AM

La propiedad horizontal en elecciones

Si no somos capaces de realizar participación democrática correcta en la propiedad horizontal que es la base social, no esperemos que el país cambie
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Columna de
Ramiro Serrano

Estamos ya en cierre de las campañas políticas donde entre unos y otros se tratan de ladrones, inexpertos, corruptos, explotadores del Estado, etc. Y en la propiedad horizontal vemos ciertos comportamientos por parte de los copropietarios que no se encuentran alejados de la realidad que estamos viviendo en estos comicios: 1. Atacamos la corrupción, pero le pedimos a las empresas de vigilancia que entreguen por debajo valores agregados violatorios de la ley. 2. Hablamos de los derechos del trabajo, pero buscamos cómo cancelar lo menos posible por los servicios que necesitamos, haciendo incluso maromas contrarias a la ley. 3. Hacemos parte de los consejos de administración para poder coadministrar y quedarme con los contratos que requiere la copropiedad. 4. Creemos que por ser copropietario puedo utilizar los mecanismos legales con la finalidad de obstaculizar los procesos administrativos de la copropiedad alegando el derecho de petición, de inspección, etc. 5. Creo que por ser copropietario puedo hacer uso de los bienes comunes de la misma manera, olvidando que estos pertenecen a un colectivo. 6. Creamos bandos dentro de la copropiedad acercando a los que piensan igual a mí y agrediendo a los que piensan diferente, olvidando que en la sociedad se construye es haciendo amigos, más no dividiendo 7. Muchas veces escogemos a los administradores, contadores, revisores fiscales y hasta miembros de los consejos de administración por razones afectivas o intereses; sin tener en cuenta su conocimiento y lo que puede aportar a la copropiedad. 8. Muchas veces juzgamos pero no leemos ni los reglamentos, ni la ley que nos rige, generándose simplemente una crítica malsana. 9. No asistimos a asambleas y no votamos por los cuerpos colegiados del conjunto, pero sí criticamos ante el error y no reconocemos sus aciertos. 10. Pero lo peor de todo es que no creemos en la estructura, pero vivimos en ella.

Si queremos que las cosas cambien, el primero que tengo que cambiar soy yo. Si no somos capaces de realizar participación democrática correcta en la propiedad horizontal que es la base social, no esperemos que el país cambie con frases donde sus votantes no practican lo que predican.

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