jueves 14 de octubre de 2021 - 12:00 AM

¿Quién controla las motos?

Lamentablemente, además de las violaciones de normas de tránsito, hay otras prácticas que han llevado a la afectación del uso del espacio público y deterioran la vida en comunidad
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Columna de
Ramiro Serrano

Las motocicletas son un medio ideal de transporte para muchos ya que son una alternativa económica y efectiva para la movilidad. Desafortunadamente esta alternativa se ve empañada por muchas de las prácticas y cultura alrededor de las motos. Por ejemplo, los motociclistas son de los mayores infractores de las normas de tránsito, bien sea por exceder su velocidad en forma irresponsable, invadir las ciclorutas o andenes peatonales para recortar trayectos o parquearse, hacer modificaciones para que sean más ruidosas, como que suenen de forma explosiva exhostos, entre otras.

Lamentablemente, además de las violaciones de normas de tránsito, hay otras prácticas que han llevado a la afectación del uso del espacio público y deterioran la vida en comunidad, como al usar las motos en tantas ocasiones como medio para realizar delitos, o lo que se ha convertido en permanente costumbre durante las noches, realizar caravanas de cientos de ellas para que con pitos, ruidos de motor, gritos y total algarabía afecten la tranquilidad y el sueño de todos los habitantes.

Es necesario aclarar que la culpa no la tienen las motocicletas, sino los conductores; que por falta de cultura o su afán de establecer egos o reconocimientos a su paso; lo único que demuestran es su inadaptación a la convivencia ciudadana y generan un malestar general con este tipo de transporte.

Hoy, que estos vehículos han tenido tal reconocimiento social, que dentro de las licencias urbanísticas se establecen parqueaderos de motos, en los reglamentos de propiedad horizontal se le reconocen derechos, en los días de restricción vehicular han sido favorecidos, cuando no cancelan peajes por considerar que no generan cargas para la reposición de las vías; queda entonces la pregunta de quién está verdaderamente controlando todas estas prácticas que convierten este medio de transporte en algo tan peligroso e irrespetuoso de las normas legales y sociales.

Debemos cumplir con las obligaciones que nos permiten vivir en sociedad. No debemos acabar con un medio de trasporte que facilita la vida de tantos, por no exigir rigurosamente el cumplimiento de las normas a los inadaptados sociales.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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