jueves 24 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Reformismo en la propiedad horizontal

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Columna de
Ramiro Serrano

Hoy nos volvemos a ver enfrentados a reformas dentro de la propiedad horizontal. En la Cámara de Representantes se están adelantando dos iniciativas que deben ser conciliadas para que entren a debate. Una, la fallida en el periodo legislativo anterior, y otra presentada por otra representante, Olga Lucía Velázquez. Es necesario manifestar que las modificaciones propuestas podrían ser solucionadas por medio de decretos reglamentarios, pero se están adelantando por medio de reformas para velar por intereses personales de algunos sectores, especialmente porque no existe una unidad de materia, ni razones para imponer una reforma a una legislación que ha sido ejemplo para toda Latinoamérica.

Otra reforma que impactaría a las copropiedades es el proyecto de ley del gobierno para eliminar los contratos de prestación de servicios. Esto les implicaría tomar uno de dos caminos: 1. Realizar contratación por vía laboral a los administradores de propiedad horizontal, o, 2. Contratar los servicios de administración por medio de personas jurídicas. Con esta política, aunque claramente podría mejorar las condiciones de los administradores, también causará sobrecarga económica a las expensas comunes.

No pasa ni siquiera un mes, en que no salgan normas para el manejo de la propiedad horizontal. Normas tributarias, administrativas, de seguridad, técnicas, y todas conllevan a un sinfín de responsabilidades para administradores y miembros de consejos de administración, haciendo que se desestimule la posibilidad de que las organizaciones se auto desarrollen. Esto acompañado de reglamentos mal elaborados y una comunidad muchas veces conflictiva; hacen que el ejercicio de la administración sea cada día más profesionalizado.

Como manifiesta el estudio: “país donde abundan las leyes, escasea la legalidad”. Hoy estamos queriendo legislar sobre lo divino y humano, imposibilitando el desarrollo social. Pero en vez de establecer tantas normas es mejor educar en la casa y en las escuelas para evitar malos comportamientos, porque las crisis sociales no se solucionan con leyes, sino con educación. Esperamos que esta corriente del “reformismo” no termine con la base social de una comunidad que es el barrio y la propiedad horizontal.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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